martes, 1 de enero de 2019

Chicharras en Noche Buena

En estos días ha circulado con frecuencia la imagen que reproduzco, una vendedora de zambombas en la Acera del Darro de nuestra ciudad.


La mayoría de los comentaristas se han parado en las zambombas que aparecen en esa bella imagen, aunque alguno ha querido ver algo más: pequeño globos ensartados en pequeñas cañas o juncos de ribera destinados al recreo de los más pequeños; cañas de azúcar, olvidando que la zafra se hacía en el segundo trimestre del año, y hasta vendedores de cerillas u mecheros.
Trataré de aportar mi modesta opinión que creo más cercana a la realidad.
En alguna ocasión comenté la presencia de chicharras de mano en estas fiestas navideñas, en esa foto no se ve ninguna, pero si se ven distintas pistas que me inclinan a pensar que esos pequeños globos, o grandes, que también aparecen en el documento fotográfico, no son más que otro modelo de chicharra; la RAE en ese tesoro que pone en manos de todos los hablantes del español nos dice que una Chicharra es:

2. f. Juguete que usan los niños por Navidad, y consiste generalmente en un canuto corto, tapado por uno de sus extremos con un pergamino estirado, en cuyo centro se coloca una cerda o una hebra de seda encerada. Pasando por ellas los dedos, hace un ruido tan desapacible como el canto de la cigarra.

Lo que conocemos como chicharra con una guita o cuerda.

Y

5. f. And. Juguete infantil que consiste en una vejiga inflada sujeta a un palo, sobre la cual se atiranta una cuerda que se hace sonar con un arco a modo de violín.

Que son los globos que nos ocupan.

Copio de la obra de Ramón Rodríguez “El Corazón de la Besana”, Granada 2013:

Chicharra: cordófono de arco de afinación fija construido a partir de un palo tensado con una tripa de cerdo y amplificado por tres vejigas infladas que penden de lo alto.

Las chicharras podrían hacerse bien con tres vejigas como señala Ramón Rodríguez o como señalan otros con una sola vejiga para un uso más doméstico lo que evitaba imperase su ruido en casa, en el grabado de “Los niños en Noche-Buena” podemos ver a la izquierda, las dos chicharras, el niño de la izquierda sostiene el canuto con una mano y tira del cordel con la mano derecha –chicharra de cordel-, su compañero sostiene la chicharra de arco con una vejiga –chicharra con caña-.


Estas chicharras formaron parte durante muchos años de nuestras tradiciones, repasando referencias debo citar a Santiago Rusiñol, el genial pintor, que pintó Granada con pinceles y palabras (http://www.granadahoy.com/…/Rusinol-pinto-Granada-pinceles-…) en los artículos que bajo el título de “Crónicas de Andalucía”, decía: “… pero antes queríamos ver las fiestas de Navidad y sobre todo la Fiesta de la rendición de Granada, conmemorada aquí … de panderetas, las zambombas resonaban por las valles, las chicharras gruñían por todas partes, y la triste Granada, la melancólica ciudad cristianizada, se embriagaba de alegría, cantaba en ayes flamencos y lanzaba notas del agudo más subido.” (La Vanguardia, 23 de enero de 1896, páginas 4 y 5).

A Antonio J. Afán de Ribera, quien en 1901 nos recordaba que “La tradicional chicharra esa parodia de los rabeles pastoriles de los primitivos tiempos, que con sus discordantes sones hace más llevaderos los de la clásica zambomba en las canciones de Noche buena, ha aparecido este año con una novedad inverosímil” y nos informaba se incorporaba el color rojo a las vejigas o botijas, anticipándose 30 años al invento yanqui del color rojo en Navidad (se atribuye al dibujante Sundblom la incorporación de ese color en la decoración navideña con sus ilustraciones para Coca-Cola de Papa Noel en 1931)


También a José Surroca y Grau en su obra “Granada y sus costumbres” –Granada, 1912-, quien nos informa que las fiestas navideñas se celebraban en Granada con “extraordinario regocijo, por las calles o en familia, que ante los Nacimientos, cantan coplas al niño Jesús, acompañadas de panderetas, zambombas, chicharras, tambores y rabeles.

Y, como no, a nuestro García Lorca, quien en su conferencia “Como canta una ciudad de Noviembre a Noviembre”, decía: “Pero avanza diciembre, el cielo se queda limpio, llegan las manadas de pavos y un son de panderetas, chicharras y zambombas se apodera de la ciudad. Por las noches dentro de las casas cerradas se sigue oyendo el mismo ritmo, que sale por las ventanas y las chimeneas como nacido directamente de la tierra."

Estas chicharras permanecieron mucho tiempo con nosotros, debo recordar que en 1949, el 25 de diciembre, en la primera plana de IDEAL el genial Zirto, uno de los mejores periodistas que han retratado Granada (Zirto, Cándido García Ortiz de Villajos, toledano de nacimiento y granadino por convicción, redactor jefe de IDEAL durante muchos años y Jefe de Administración de la Hacienda Pública en Granada, publicó durante decenas unas siluetas de Granada), nos recordaba que ya están a la venta las chicharras.


Y poco más, vuelvo a la foto, los arcos, unos de varilla de membrillo, otros de mimbre, reposan al pie de nuestra vendedora; a ella se aproxima una ¿cliente? ¿proveedora? ¿compañera? con unas cañas gruesas y largas, que posiblemente solo pretende hacer una chicharra más grande como corresponde a las gruesas vejigas que hay en el suelo, los “señoricos” del Casino quizás sean los usuarios de esas chicharras, chicharras que, como señala, Afán de Ribera, “al terminar la huelga, es de ordenanza pisotearla para que cruja, parecerá que va a brotar un charquillo de sangre en vez del blanquecino y arrugado pellejo, sin variación en tantos siglos”.


La imagen del vendedor de Chicharras procede del Museo de Música Tradicional de Gaena.
https://www.cabraenelrecuerdo.com/gaena-ampliadas.php

Un abrazo para todos, el primero de este año, aventuras excepcionales están abriendo sus puertas para nosotros. Conocer Granada. Amar Granada. Vivir Granada.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La Ventana del Arzobispo

Noches de sueños, para unos, el 22, la lotería; para otros, el 24, el renacer anual de nuestra Salvación.
IDEAL dedicaba algunos artículos del primero de esos días a anécdotas acerca del sorteo de la lotería, una me llamó especialmente a atención, se titulaba “EL MAYOR PREMIO FUE REPARTIRLO” y narraba la historia del cura de Vélez al que le tocaron 100.000 euros en la lotería y lo repartió íntegro entre sus feligreses en ayudas de entre 60 y 6.000 euros. A lo largo del artículo intercalaba algunos comentarios de D. Francisco Peinado, el cura protagonista de la historia, y uno de ellos me sorprendió:
… el oficio de un sacerdote es hacer el bien y yo solo hice mi trabajo”.
Una buena nueva más de esta Navidad.
El buen hacer de este cura me llevó a otros de obras más extrañas, otros gracias a Dios minoría.
Y es que buscaba datos sobre la Ventana del Arzobispo en la Curia de Granada para compartir su historia con vosotros y me enfrasqué en la extraña biografía de D. José Moreno Mazón, arzobispo de Granada y, al parecer, protagonista de la leyenda que hay tras esa ventana.



Cuentan las biografías de d. José que su rápida carrera hacia el arzobispado se debía principalmente a las urgencias y manejos de su hermano D. Miguel, persona adinerada de Málaga, senador, gran amigo de Cánovas del Castillo.
Cuentan también que la administración de los diversos puestos que ocupó: canónigo penitenciario, obispo de Cuenca, Vicariato Castrense, Patriarca de las Indias, Arzobispado de Granada, fue un tanto peculiar; los fuertes lazos de amistad desde sus primeras responsabilidades con un hombre llamado Antonio López Montes, a quien desde la modesta función de jardinero en Málaga encumbró hasta las más altas responsabilidades económicas en Granada fueron muy criticadas. Su libertad de acceso a cualquier sala del Palacio Arzobispal, y a cualquier hora; la libertad de administración de fondos, dejando en la pobreza más absoluta a fundaciones fuertemente dotadas, no hicieron más que confirmar el informe suscrito en 1890 por el secretario de la Nunciatura, Antonio Vico, “… la Santa Sede sólo aceptó que fuese nombrado para Granada (se refiere a su nombramiento como Arzobispo en 1881), incluso por el motivo de que, encontrándose esta diócesis en excelente estado de organización, serán más difíciles los abusos”.
Los informes de la Nunciatura sobre él coinciden con el juicio emitido por su predecesor en el obispado de Cuenca quien afirmó: “… por estar rodeado de malos consejeros, echó por tierra casi todo lo que yo había implantado con tanto esfuerzo…”; la Nunciatura afirmaba sobre su gestión en Granada, recordemos “diócesis en excelente estado de organización”, “… sea por falta de conocimiento o de práctica en la administración, sea porque a veces se deja llevar por arrebatos de ira en su trato con el clero, no se le atribuye el tacto ni el estudio suficiente de los asuntos para el buen gobierno, ni el acierto de rodearse de personas capaces y celosas… Antonio López Montes, seglar, que fue criado suyo… y ahora es su “gentilhombre”… es administrador de los haberes del clero de Granada, y además tiene en sus manos todos los fondos diocesanos, sin ninguna otra garantía que su buena fe; y de criado que era, hoy se ha hecho muy rico. Por este motivo y por ciertos rumores sordos, indefinibles, tiene en contra a todos los sacerdotes que habían permanecido adictos a la memoria de su llorado predecesor…
Copiaré de LA ALIANZA (1895) algunas de sus hazañas:
«Por una parte, ese trasiego que se efectúa con los infelices sacerdotes, teniéndolos convertidos en instrumento de lucro y de pasiones bastardas y de mala ley.
Por otra parte, esas coadjutorías abandonadas, entretanto que aparecen firmantes de esas nóminas, noveles, inconscientes o débiles sacerdotes a quienes su humildad les conduce a sufrir tales vejaciones, satisfaciendo ambiciones insaciables.
De estos no son uno ni dos, pueden contarse por docenas y por cientos, sin que se haya podido averiguar la inversión de tan enormes Cantidades como quedan en beneficio de la mitra.
Además, existe otro ingreso enorme en esa diócesis procedente de las capellanías, cuya cuantía nadie la conoce, a pesar de lo mucho que producen las mismas y que se hallan en arrendamiento. 
Todo esto tiene su explicación, que el público la ve muy claramente, sabe dónde va a parar ese dinero, tiene noticia de toda su inversión, cuyas sumas son sepultadas en un pozo que lo conoce muy bien con todo el clero de la Diócesis y el público casi en general.
En cambio hay en nuestra provincia un número exorbitante de sacerdotes que materialmente están muertos de hambre, que tienen que implorar de un modo humillante y vergonzoso na triste socorro para poder ir sosteniendo su débil y mísera existencia.
Todo ello constituye una verdadera felonía, mejor dicho, una infamia que no puede ni debe bajo ningún concepto tolerarse.

Pero en esa diócesis no hay ley, no se respetan los derechos de los sacerdotes, ni se atiende a otra cosa que a la conveniencia de esos mangoneadores de la mitra.
La prueba de ello es muy sencilla; casi todos los que rodean esa casa tienen los miles de duros a montones, y el primero de ellos el Administrador habilitado, mientras que los curas que no entran en esa colección de amalgamados, no pueden salir de su casa por no tener zapatos y darles hasta bochorno de encontrarse a nadie, porque carecen baste de manteos.
Tal es la situación en que esta diócesis se ha colocado desde que tomó las riendas de la misma el actual arzobispo limo. Sr, D. José Moreno Mazón.»
Poco más, ¿o sí?, aún queda el lado oscuro, cuentan de Isabel II que comentó en una ocasión sobre su propia noche de bodas con Francisco de Asís Borbón, reconocido homosexual: «¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?».
Miguel A. López, quien fue mi profesor en Magisterio, nos cuenta en su biografía de D. José: “Aficionado a los encajes, llegó a tener un amplio muestrario de ellos con ejemplares nacionales y extranjeros. Sus albas y roquetes, guarnecidos con éstos, llamaban la atención”. Poco puedo añadir ni él ni su jardinero contaron nada.
Pero se me olvidaba la Ventana del Arzobispo, llegaré. Despreocuparos, es que su biografía da para tanto. Me detendré en 1895, D. Manuel Torres Campos, catedrático de la Universidad de Granada, reconocido internacionalmente por sus contribuciones al derecho, pronuncia el discurso inaugural de la Sección de Estudios para la Mujer de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, asisten todas las autoridades de la provincia, mientras habla D. José Moreno, el arzobispo, juega con sus encajes, pero… en la somnolencia que producen esos discursos escucha:
Los partidarios de la emancipación femenina pretendemos que sea abolida la potestad marital y se funde el derecho de familia sobre el principio de la igualdad entre los esposos; que se conceda a las mujeres el derecho de hacer un uso honrado de sus facultades, y se hagan accesibles a todos, sin distinción alguna de sexo, los oficios, los empleos, los profesiones liberales y las carreras industriales, y que se les permita, por último, intervenir de alguna manera en la gestión de los intereses públicos
Y raudo, en la medida en la que sus muchos kilos lo permitían, ordenó finalizara el discurso condenando las afirmaciones del catedrático citado.
El texto de la conferencia de D. Manuel Torres Campos podéis leerlo en:
http://digibug.ugr.es/handle/10481/17893
Poco más. El 17 de enero de 1905 falleció D. José, sus restos están en la Capilla de la Virgen de las Angustias de la Catedral de Granada, su epitafio es el usual, grande, magnífico, humilde, … pero podía haber sido la frase que D. Andrés Manjón dijo con ocasión de su fallecimiento:
Muere el arzobispo de Granada, D. José Mazón, a los setenta y nueve años y 14 arrobas. No he visto hombre más obeso. Su pastorado se ha distinguido por dejar hacer y caer. Le faltó cabeza y energía para secundar a su corazón bondadoso, y la diócesis está mal y el seminario también, R.I.P.
Y comienza la leyenda, cuentan que el clero, descontento con esta etapa de abusos y con el enriquecimiento del “jardinero”, no quiso que D. José saliera de forma digna por la puerta del Palacio Arzobispal y que, éste -el clero-, con urgencia habilitó una salida por atrás, la Ventana del Arzobispo.
Cuando paséis por ella veréis está coronada con el escudo del apellido Mazón. ¿Fue un castigo? ¿Será cierta la historia? Nunca lo sabremos.


Y acabo, recordaros una vez más el texto de Isaías con el que cierro todos mis correos, vosotros –mi familia, mis amigos, mi parroquia- valéis mucho para Dios (Isaías 43:4-6), confiad en Él.
Paz y santa Alegría
Javier

martes, 31 de julio de 2018

Revista Remolones

En alguna ocasión he hablado de la Crisis de 1959, la Dictadura franquista, que tras la guerra civil había defendido la autarquía, descubre en esas fechas que España y Portugal –ambos mantenían la misma política- se han convertido en los países más pobres de Europa.
Elaborado por los economistas Juan Sardá y Enrique Fuentes Quintana el Gobierno aprobó ese año un Plan de Estabilización para llegar a unos niveles aceptables de desarrollo.
Las principales medidas, convertibilidad de la peseta y elevación del tipo de cambio, elevación de los tipos de interés, restricción del crédito, congelación de salarios, incremento de la presión fiscal, reducción del gasto público,… ocasionaron, entre otras cosas, que muchos pequeños comerciantes, agobiados ante el incremento de impagos por sus deudores, se vieran obligados a cerrar sus puertas.
Claro que como apuntaba Cicerón “Optimum condimentum est fames” (El mejor ingrediente [de la comida] es el hambre), y alguien pronto descubrió la forma de reducir los impagos y demostrar que no siempre el oficio de poeta conduce al hambre sino que la poesía puede “emocionar” a tus deudores y motivarlos a pagar sus deudas.
Ese vate, propietario del establecimiento Créditos Cervera en Embovedado, 8, vislumbró anticipándose a tan dignos economistas la crisis que nos venía encima y en junio de 1958 comenzó a publicar la revista REMOLONES.

Ya la portada del primer número nos anunciaba que había nacido un nuevo Quijote dispuesto a luchar contra esos “inflados” cueros de vino enemigos de pagar sus deudas:

“El que a los muelles se tiende
de las deudas y las trampas
y a los avisos no atiende,
cuando la mecha se enciende
la figura de su estampa
por todo el orbe se extiende”.
En su propaganda llamaba a los demás comerciantes a facilitarles la lista de los morosos, él por la módica cantidad de DOS PESETAS por moroso se encargaría de escribir y publicar los versos adecuados.




“Poco importará pagar
las tasas establecidas,
si se consigue cobrar
sin tener que litigar
cuentas viejas y manidas.
de la parte no cobrada
nada pagará jamás,
y la filiación tomada
quedará perpetuada
para guía de los demás.
para el daño mitigar
de esta plaga sempiterna,
todos debemos obrar,
en conciencia y alumbrar
al “REMOLÓN” con linterna”
De la citada publicación solo conservo un número y el recuerdo infantil de pararme con mi padre en el escaparate de “CREDITOS CERVERA –Al servicio de los humildes” y leer los innumerables tarjetones en los que recordaba a los remolones:
.-
“MIGUEL ….
está gordo y colorado,
con su proceder erróneo
ya nos resulta fenómeno
el tiempo que no ha pagado.
Cortijo Torremocha”
.-
“ANTONIO…
que tanto dinero gana
por destreza de perniles,
recibe avisos a miles
y de pagar no hace gana.
Su madre nos vino a ver,
diciendo que el angélico
de deuda nada saber,
y para cuenta mover
nos trajo cinco duricos.
Y dijo que iba a seguir
todos los meses pagando
hasta su cuenta extinguir,
pero no volvió a venir
y la estamos esperando.
Corredor ciclista.
.-
“MARACENA
DON ALFONSO…
hace tiempo que no vienes,
precisa que te reenganches
y tu conducta no manches
que buenas ventajas tienes.
Horno, 5”
.-
Nuestro vate, D. Juan Cervera Nuñez, continuó durante un tiempo su batalla hasta que la ley le obligó a callar, pienso que movida por alguno de los deudores a quien no le debió agradar los versos a él dedicados, y en 1960 la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo le sancionó a él y a la imprenta por la publicación sin autorización de esta revista.
Tantos años, ... nunca supe si mi padre llegó a ver en esos tarjetones a algunos de sus remolones clientes.






miércoles, 27 de junio de 2018

LA COMUNIÓN DE LOS REOS

Posiblemente fuera una mañana de abril, ese abril de Granada al que Carlos Cano dedicó su “Luna de Abril”, Abril para Vivir, lo cierto es que según cuenta Bermúdez de Pedraza en su Historia Eclesiástica de Granada fue en 1567 cuando iba a ser ajusticiado un joven que aunque procedente de buena familia “se perdió por un don, principio casi de todas las desgracias que suceden en una República, porque en poniendo un don a uno, le condenan a ocioso, y por consiguiente a todos los vicios que resulta de la ociosidad, raíz dellos”; la vida ociosa del muchacho condujo a los demás vicios, pronto hizo del juego y los amores sus únicos afanes en la tierra, el jugar lo condujo pronto al hurtar y éste último pronto le llevó al Penal. Pocas vueltas hicieron falta en el potro para que nuestro joven confesara todos sus delitos siendo condenado a muerte.

Estando los Hermanos de la Caridad a la puerta del penal para conducir al reo a su último trabajo, éste solicitó la asistencia de un confesor para lo que enviaron a un confesor de la Compañía de Jesús y al hermano Juan de Sevilla natural de esta ciudad. Finalizada la confesión el joven solicitó la comunión demanda a la que se opusieron los alcaldes de la cárcel alegando “que no era costumbre de hazer lo que pedía, por la indecencia que había de entrar en la cárcel, lugar tan asqueroso, el Santísimo Sacramento”.
A lo que el hermano Juan de Sevilla replicó:
“Señor, lastimosa cosa es, que en tierra de Christianos, y con un Christiano que tiene derecho al mandamiento de la santa Madre Iglesia, que está en su favor, y le manda recibir el Santísimo Sacramento se le niegue, y por un tribunal tan Cbristiano, y de juezes de tantas letras. Que mayor gloria de V.S. se puede esperar en España, que hazer columbre contraria? Y si se repara en la reverencia de tan alto Sacramento, y la indecencia de tan baxo lugar, acuérdese V. S, que no ay lugar tan feo y abominable como el alma de un pecador, y no se dedignó este Señor de entrar en el alma del traydor de Judas, tercero de su muerte, y entra en la de muchos semejantes, sin padecer menoscabo su grandeza, ni deslustrarse su hermosura, ni mancharse su pureza, que al Sol no se le pega horror ni infición del lugar por do pasa, ni a la luz escurecen las tinieblas, antes las retira. Y no ay lugar tan baxo en la tierra donde Dios no asista y esté presente, sin que la baxeza del pueda hazer agravio al resplandor de la Magestad Divina. La carcel, si bien sea morada de mal hechores. No es injuriosa al juez, sino a los culpados ni por entrar en ella a hazer su oficio pierde un punto de fu autoridad, antes haze una obra de virtud. Y aunque por ninguna causa de persona, tiempo, ö lugar, o qualquiera otra cosa del mundo no pueda la grandeza de Dios menoscabarse, y debamos tratarle con tal reverencia, que no le pongamos en lugares tan baxos, bien mirado, no haze agravio sino servicio a la Magestad de su Rey quien le acompaña a la casa pobre y desaliñada del villano labrador, quando en esto tiene gusto el Rey. Y que sea este el de Christo nuestro Señor, quien puede dudarlo, sabiendo que por esto nació en un establo, y murió en una Cruz, y aun bajó a los infiernos?”
Indecisos los alcaldes trasladaron la solicitud al Arzobispo de Granada, por la fecha estimo fue D. Pedro Guerrero de quien el mismo Bermúdez de Pedraza dice, en otro capítulo, “pequeño de cuerpo, pero gigante en la opinión”, quien apenas oyó la petición ordenó al párroco de Santa Ana accediese a la petición del reo.

Años después este Arzobispo solicitó al papa Pio V pusiese fin a la costumbre de denegar la comunión a los condenados a muerte a lo que este último respondió con un motu propio a toda la cristiandad permitiendo la comunión de los reos.
Poco después Felipe II dictó una ley obligando a todas las cárceles a habilitar un espacio para capilla, lugar decente, donde los condenados a muerte puedan oír misa y recibir la comunión, costumbre que tuvo su origen en esta bella ciudad de Granada.

Bermúdez de Pedraza no nos contó el final, yo imagino que a nuestro desafortunado joven acompañaron hasta la Plaza Nueva para su ejecución los Hermanos de la Caridad entonando su triste retahíla “Den por Dios para misas. Den por Dios para misas que un joven perece ajusticiado”, mientras él iba sonriente, comunión o no, recordaría la carta a los Romanos: “si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Rom. 10:9), a lo lejos, entre la muchedumbre, Juan de Sevilla sonreía también.
Para cierre una observación, de Judas se dice “tercero de su muerte”, hoy nos suena extraño, los terceros eran los recaudadores de la Tercia, un impuesto eclesiástico, Judas recaudó treinta monedas.

jueves, 21 de junio de 2018

El miedo a la muerte aparente.

Moverse por los archivos produce muchos placeres, el primero, quizás, el trato personal de quienes trabajan en ellos, donde uno teme vez meros dispensadores de documentos siempre encuentra expertos asesores que te llevarán, como el emperador Carlos, Plus Ultra, te guiarán, te acompañarán,...; los demás placeres son los propios de la investigación, el dato que desconocías, la información que no esperabas, la confirmación de tu hipótesis,... datos, papeles, pistas, ...


Hace un par de meses compartía en otro foro una imagen sobre las archiveras, hoy quiero recordar al personal del Área de Cultura de la Diputación de Granada, Pilar Parra, Antonio, Amalia, ...y lo voy a hacer con un documento que Pilar recuperó para la historia, el testamento de D.ª María del Consejo Losada y Fernández de Liencres, hija de los Condes de Gabia y propietaria del Palacio de los Condes de Gabia. D.ª Maria del Consejo Losada falleció hace 100 años, en mayo de 1918, el testamento lo dictó en 1894.
Una vez más os pido perdonéis lo extenso del comentario:



Respetad mi voluntad, y rogad a Dios por mi alma.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mi Dios Todo Poderoso.
YO, D.ª ANGELA MARÍA DEL BUEN CONSEJO, PLÁCIDA, LOSADA Y FERNÁNDEZ DE LIENCRES, de edad de cuarenta y siete años, natural de Madrid e hija legítima y de último matrimonio de los Excmos. Señores Conde de Gabia y Valdelagrana, Grandes de España, D. Pedro Losada y Gutiérrez de los Ríos, natural que fue de los Arcos, Vale de Valdeorras, Obispo y Provincia de Orense, y Exma. Señora D.ª Ángela Fernández de Liencres y Carvajal, natural de Ceuta, difuntos, vecinos que fueron de Córdoba, residente a el tiempo de mi nacimiento en Madrid, Plazuela de Herradores, número veinte y tres, cuarto principal. Hallándome en mi pleno y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, he resuelto ordenar mi TESTAMENTO CERRADO, y lo verifico en la forma siguiente:
Consigno que en diez y nueve de junio de mil ochocientos noventa y ante el Notario de la Villa y Corte de Madrid, D. José Gonzalo de las Casas, otorgué testamento abierto, el cual declaro nulo y revocado, pues este cerrado que ahora otorgo es mi última y deliberada voluntad. Para que fuese válida cualquiera revocación que aparezca de este mi testamento cerrado, será requisito indispensable que vaya lo mismo que este escrito de mi puño y letra, rubricadas todas sus hojas, cerrado ante Notario con cinco testigos y que se encabece con las siguientes palabras. Respetar mi voluntad y rogad a Dios por mi alma.
PRIMERA: Ante todo declaro que profeso la religión Católica, Apostólica Romana, en cuya fe y creencias siempre he vivido y protesto vivir y morir, encomendando mi alma a Dios Nuestro Señor. Bajo el amparo de la Virgen Santísima, Nuestra Santa Madre.
SEGUNDA: El orden de mi funeral y entierro será en la forma siguiente. Es mi voluntad que cualquiera que sea el sitio donde ocurra mi fallecimiento, aun cuando fuese en Córdoba, será reconocido mi cadáver por seis médicos de los que tengan más nombre en la población, haciendo cuantas pruebas se necesiten y alcance la ciencia para convencerse de que mi cuerpo es cadáver, y me tengan con la cara destapada hasta que el cuerpo de señales de descomposición, y entonces se me embalsame, y aunque el embalsamiento en estas condiciones de tener señales de descomposición, no quede bien hecho, nada importa, se hará como he dicho.
Después de embalsamada con la cara descubierta y destapada la caja se me conducirá en carruaje de mi propiedad con mis criados a la finca de mi propiedad nombrada de San Cayetano, y se me tendrá descubierta la cara y la caja en medio de Los Llanos, terrenos de mi propiedad, tres días con tres noches, transcurrido este tiempo se conducirá mi cadáver en el mismo carruaje y criados a la estación del ferrocarril, conduciéndome a Córdoba, a la Capilla de los Obispos así llamada en la Catedral, panteón de mi familia. Dichos mis criados, por la molestia que han de tomarse en velar mi cadáver y acompañarme durante los tres días y tres noches que he de permanecer en medio de los Llanos del Cortijo de San Cayetano, de mi propiedad, se les entregará la cantidad a cada uno de quinientas pesetas en dinero metálico, en la inteligencia que es condición precisa que no se separarán ni un solo momento de mi lado, en los tres días y tres noches que han de tenerme en el sitio referido de Los Llanos y el criado que se separase de mí, perderá las referidas quinientas pesetas. Pudiera suceder que falleciese en mi viaje, en cuyo caso se hará todo exactamente lo mismo, con la diferencia que en lugar de tenerme en Los Llanos de San Cayetano, me tendrán los tres días y tres noches en la misma forma, en el sitio del campo más ventilado y que les parezca más a propósito a mis albaceas testamentarios. Desde el momento que ocurra mi fallecimiento, hasta que ya embalsamada se me conduzca como dejo dicho a el sitio de Los Llanos de San Cayetano, durante este tiempo que transcurra se me tendrá con la cara descubierta y la caja destapada en el Oratorio de esta mi casa Placeta de los Girones número seis, diciéndome misas rezadas con profusión de luces.
TERCERA: Es mi voluntad que se apliquen por el eterno descanso de mi alma, quinientas misas rezadas, con el estipendio cada una de ellas de cinco pesetas, y además se repartan al día que haga un mes de mi fallecimiento, mil hogazas de pan en el patio principal de esta mi casa Placeta de los Girones, a los pobres necesitados de la parroquia trayendo papeleta del párroco.
(...)
QUINTA: Es mi voluntad que la casa que ocupo en esta ciudad de Granada, Placeta de los Girones número seis, la conserven las usufructuarias tal como se encuentre el día de mi fallecimiento con todo su mobiliario, estado de ornamentación, carruajes, caballos, plata, alhajas y cuanto exista en la misma, excepto en dinero en metálico que se halle en la casa y cuenta corriente del Banco de España. Cuidando de todo ello con el mayor esmero (...) Si se inutilizasen los caballos para el trabajo, no los venderá, ni los matará, sino que los seguirá manteniendo conservándolos hasta que mueran de muerte natural, y lo mismo hará con los perros y demás animales que haya en la casa.
(...)
NOVENA: Viviendo sola, lejos de la compañía de mis queridos sobrinos, con el objeto de evitar pudieran hacer cualquier falsificación, consigno que cualquiera revocación que aparezca de este mi testamento para que fuese válida, además de los requisitos que dejo dichos sobre este particular, tendrá que tener al lado de la firma de todas las hojas una cruz con tinta y al lado de la cruz la palabra Eternidad.
Granada, 16 de diciembre de 1.894.-


La cultura de la muerte, el miedo a la muerte aparente -cataplejia-, el temor a la manipulación de su voluntad, el deseo vano de conservar los animales y propiedades como los dejas.
Descanse en paz D.ª María del Consejo.
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jueves, 14 de junio de 2018

Cuanto gané, lo perdí; lo que presté, no lo tengo. ¡Solo tengo lo que dí!


Hoy quiero compartir un artículo que publicó el político español Ramón Suárez Picallo (Sada, 1894 - Buenos Aires, Argentina, 1964), en su exilio argentino para el diario La Hora, de Santiago de Chile:

LO QUE TE QUEDARÁ DE ESTA NOCHE

Por Ramón Suárez Picallo

En el cementerio de una severa ciudad castellana, hay una tumba innominada. Nadie sabe quien es, o quien fue el que duerme en ella su último sueño. Hay quien asegura que un gran señor y quien afirma que un hombre de modesto origen. Lo cierto es que nadie pasa por la vieja villa sin visitarla. ¿Por qué? Sencillamente por el epitafio que se lee sobre ella, expresión breve, sencilla, cabal y perfecta de la generosidad y de la placidez espiritual ante la vida y ante la muerte. El epitafio dice:

“Cuanto gané, lo perdí;
lo que presté, no lo tengo.
¡Sólo tengo lo que di!”

¿Moraleja? Sí. Una moraleja para esta noche pascual, noche de dádivas y de regalos, conjugando cabalmente el verbo dar. ¿A quién? Al primer niño pobre que encuentres, dándole una pelota o unos pasteles, mientras tú le llevas a los tuyos el paquete de los regalos; al primer anciano, que no tiene niños con quien pasar la noche, dándole para la cena y para dormir bajo casa cubierta; al primer triste y desconsolado, sin familia y sin hogar, dándole el bien de unas palabras amistosas y optimistas que pueden ser también dádiva de gran valía en una efemérides de amor, de ternura y de fraternidad humana.

Y no preguntes el nombre ni la condición moral ni social, del que recibe tu regalo. Cualquiera que sea, te recordará siempre para bien. Y cuando te vayas, como el señor del epitafio, sólo llevarás como bien ese recuerdo amable de lo que hayas dado.

24 de diciembre de 1949.

El texto está tomado de 

http://www.blogoteca.com/acsuarezpicallo/index.php?cod=76111

martes, 5 de junio de 2018

BAÑOS DE SIERRA ELVIRA




Los propietarios de los Baños de Sierra Elvira anuncian el cierre durante este verano de sus instalaciones en su página web (http://bsierraelvira.blogspot.com/), con pena confiesan que tras treinta y dos años de lucha, de esfuerzo, de alegría y de felicidad, permanecerán cerrados. Mal presagio.
Tuve el gusto de conocer hace ya tiempo a algún familiar de los propietarios, se de su buen trabajo y del esfuerzo realizado en esos años, pero una vez más asistimos inmutables a la pérdida de una de las joyas de nuestra provincia, no sabemos valorar que la corona del Reino de Granada está formada por muchas joyas como granos de la granada, todas valiosas.
El Balneario de Sierra Elvira, conocido y valorado desde la antigüedad romana, abrió sus puertas como hospedería a inicios del siglo XIX, desde 1840 se tienen noticias de las maravillosas curaciones obtenidas por su uso. Me llama la atención la carta que en 1842 publica El Eco del Comercio de Madrid en la que informa que D. Domingo López de Castro se ausenta de la corte para acudir a esos baños.

Cuentan que eran milagrosos los efectos de sus aguas sobre los que padecían fuertes dolores y males de la piel.
En 1840 el manantial formaba parte de la cueva, de un edificio destinado a venta donde se albergaban los usuarios.

Poco tiempo después el gobierno español lo declaró “de utilidad terapéutica”.
En 1868 pasó a ser propiedad del Conde de la Conquista quien instaló unos cangilones de barro, que subían el agua a la piscina en la que se bañaban los enfermos, utilizando la cueva con sudatorio. El Conde de la Conquista contrató para el Balneario a los mejores profesionales de la época, entre ellos a D. José Rubio Arguelles, médico miembro de lo que se llamó Liceo de Santo Domingo.

Fue esa una de sus épocas doradas.
Después vino una época de decaimiento y abandono en manos de distintos propietarios  hasta que en 1905 D. Felipe Campos de los Reyes adquiere el Balneario, es mérito suyo que el tranvía llegara hasta el Balneario.

Tras una época de esplendor el establecimiento volvió a decaer.
Adquirido por el Sr. López Atienza, éste ayudado por el Dr. Casado Torreblanca, reforma las instalaciones crean do una residencia a la altura de las mejores de Europa

Poco tiempo después se suceden distintos propietarios a los que el poco tiempo dedicado al balneario ayudó a su nuevo declive.
En 1925 lo adquiere D. Joaquín Leyva quien con los consejos del Dr. Benítez Gambín, introduce importantes innovaciones, un motor para subir el agua, duchas con hidro mezclador, estufa con ducha de vapor, duchas de vapor en los cuartos de primera, sala para vaporizaciones,…
Pocos años después, 1928, el Balneario es adquirido por el industrial granadino D. Diego Liñán Nieves, personaje olvidado a pesar de sus importantes contribuciones a la mejora de Granada.


En los años 30 atraviesa una nueva crisis, en 1933 cerró en la temporada de verano.

Crisis que se volverá a repetir en años sucesivos como recoge el diario IDEAL en 1963.


Su entorno fue noticia en otras épocas por la voladura de un tren por las fuerzas de la República en su entorno en 1937, el infortunado accidente en 1963 en el que un submarinista perdió la vida. Desde 1994 solo se ha mantenido la piscina.

Espero que esta pausa solo sea eso un pausa y que pronto los granadinos podamos disfrutar de este bello grano de nuestra granada.










PD. D. Antonio Vaquero Sánchez hace en febrero de 2019 dos importantes observaciones que no debo omitir.
La primera, más que justa, es un reconocimiento especial a D. Antonio Vaquero Cid, autor de las más importantes reformas realizadas en el balneario y promotor de la declaración de sus aguas como minero-medicinales. A su trabajo y al de sus herederos se debe el funcionamiento ininterrumpido del Balneario desde 1969 hasta el 2017; además de esas reformas su colaboración desinteresada para desarrollar en el mismo importantes pruebas deportivas debe de ser reconocida.
En el momento de redactar la entrada no tenía datos sobre él.
La segunda, el submarinista ahogado, creo que se debe solo a una involuntaria, pero errónea, interpretación de un texto.
En un párrafo pongo:
"Su entorno fue noticia en otras épocas por la voladura de un tren por las fuerzas de la República en 1937 y el infortunado accidente en 1963 en el que un submarinista perdió la vida."
Este accidente, en el entorno -repito, se produjo en la Raja Santa de Sierra Elvira. Por error omití la fecha, pero el hecho era cierto, como lo es que me refería al entorno, no al balneario.
Debo dar las gracias a D. Antonio Vaquero Sánchez por sus aportaciones.