martes, 10 de junio de 2014

La Emperatriz del Clavel


Publicada la entrada sobre la Casa del Americano, mi amigo Telésforo me narraba otro juego de amantes ocurrido en Granada, como la historia creo merece vuestra atención paso a contárosla:

Corría el año de 1526 cuando, tras recibir las oportunas dispensas de Roma pues eran primos, se casaron en Sevilla Carlos e Isabel.

No, no, no, perdonad, … la historia viene de mucho antes.

La culpa la tuvo el abuelo, os los presentaré:
Retrato de Maximiliano. Joos van Cleve, 1530.
Maximiliano, rey de Romanos, dueño de un imperio inmenso, desde el Mar del Norte hasta la frontera turca; padre de Felipe el Hermoso. Su nieto, Carlos, futuro Carlos I de España, lo adora.
La Familia del emperador Maximiliano; en el centro, su nieto Carlos, futuro Carlos V (Retrato de Bernhard Strigel).
Carlos, cuantas veces puede escaparse a la corte de su abuelo, gusta de admirar el retrato que le hizo Joos van Cleve, la seriedad, la bondad, la dulzura con la que sujeta una flor. Maximiliano le cuenta la trajo expresamente para su primera esposa María de Borgoña, madre de Felipe el Hermoso y abuela de Carlos, desde Persia. María falleció con solo 25 años tras una caída de caballo, Maximiliano nunca la olvidó. Carlos recordará siempre las lágrimas de su abuelo mientras le hablaba de ella.

Ahora si puedo volver a 1526. En Sevilla está próxima a celebrarse una de las muchas bodas por intereses políticos de las que tan amiga es la Corona de Castilla, Carlos I se casará con su prima Isabel de Portugal. Ésta, que hizo su entrada triunfal en Sevilla, el 3 de marzo espera la llegada de Carlos I. El 10 del mismo mes este encuentro se produce. Cuentan las crónicas que fue un auténtico flechazo: “ … cuando llegó al aposento de la emperatriz é se vieron, la emperatriz se hincó de rodillas é porfió mucho por le besar la mano. El Emperador se abajó mucho é la levantó abrazándola, é la besó, é la tomó por la mano, …”. Contra todo protocolo e impelidos por la pasión amorosa, dos horas después  de haberse conocido se casaron.

Pocos días después, el 13 de mayo, el emperador y su esposa, agobiados por los calores sevillanos, trasladan su corte a Granada.

Carlos, quizás recordando la flor que sostenía su abuelo en la mano, manda traer desde la lejana Persia una flor igual, un clavel, que le entregará a Isabel como promesa de amor. El clavel gustó tanto a Isabel que el Emperador ordenó sembrar todos los jardines de la Alhambra de claveles, que pronto extendieron su aroma por todos los rincones del Palacio.

-oOo-
Por un solo clavel, Granada ganó una emperatriz, la llamada Emperatriz del clavel; España, ganó el cultivo de esa flor, hasta entonces desconocida a este lado del Mediterráneo, y los enamorados, los claveles rojos, símbolo del amor vivo y puro.

Isabel murió a los 39 años, de su belleza y bondad podría dar testimonio Francisco de Borja, después santo, quien ante su cadáver, también aquí en Granada, juró “no más servir a señor que se me pueda morir”.

Fragmento del retrato de la emperatriz Isabel por Tiziano en 1548. Museo del Prado.
Carlos no volvió a casarse, años después en su alcoba en Yuste colocó el retrato que Tiziano hizo de Isabel; en septiembre de 1558, sintiendo cercana su muerte, pidió el crucifico que sostuvo ella en sus últimas horas y así, con los ojos puestos en el rostro que pintara Tiziano y las manos asiendo su crucifico, murió Carlos; fuera, en los jardines, crecían claveles rojos.

Bien puede ser cierto lo que algunos afirman, que Camões pensaba en ella al escribir este soneto:
Al ver vuestra belleza, oh amor mío,
de mis ojos dulcísimo sustento,
tan elevado está mi pensamiento
que conozco ya el cielo en vuestro brío.
Y tanto de la tierra me desvío
que nada estimo en vuestro acatamiento,
y absorto al contemplar vuestro portento
enmudezco, mi bien, y desvarío.

Mirándonos, Señora, me confundo,
pues todo el que contempla vuestro hechizo
decir no puede vuestras gracias bellas.
Porque hermosura tanta en vos ve el mundo
que no le asombra el ver que quien os hizo
es el autor del cielo y las estrellas.

Camões, Luís de (Versión de Alejandro Araoz Fraser)



sábado, 7 de junio de 2014

Pentecostés: esciroforos y fotoforos


Describen los calendarios antiguos que el 8 de junio se celebraban en Grecia las Esciroforias; cuenta Robert Graves que ésta era una fiesta de mujeres alegres y alocadas en la que celebraban a Atenea, Demeter y Proserpina.
 
 
La fiesta, paralela a las Tesmoforias de octubre, anunciaba el inicio de la canícula estival. En ella las sacedortisas salían a pasear con su skirón (sombrilla) blanca[1], costumbre que pronto fue imitada por el resto de las mujeres convirtiendo las calles de Atenas en bellos jardines llenos de flores blancas ambulantes.
 
 
De su importancia es prueba que fueron recogidas en dos obras de Aristófanes, Las Asambleístas[2] y Las Tesmoforias, obras ambas en las que las mujeres toman el poder de la ciudad.
 
 
No he encontrado documentos gráficos sobre las mismas, que de seguro existen, pero traigo como ilustración la bella fotografía de Françoise Gilot y Pablo Picasso, obra de Robert Cappa.

 
Los cristianos no festejamos el reinado de dioses efímeros, pero a alegres y alocados no nos puede ganar nadie,  Ha escogido Dios más bien a los locos del mundo para confundir a los sabios[3], así que mañana, dado que este año coinciden las Esciroforias con nuestro domingo de Pentecostés, convirtámonos en fotoforos deambulantes –portadores de luz y alegría- que iluminen nuestras calles para anunciar que el nuestro si es un Reino eterno.

La llama de Pentecostés sobre las mujeres, He Qi.

Paz y santa Alegría.

 

 

 



[1] Scirophoria = “portadora de sombrilla”.
[2] Obra que contiene la palabra mas larga de la literatura:
Lopadotemajoselajogaleokranioleipsanodrimipotrimmatosilfiokarabomelitokatakejimenokijlepikossifofatoperisteralektrionoptekefaliokinklopeleiolagoiosiraiobafetraganopterigón
Especie de delicatessen culinaria con diversos ingredientes cuya descripción encontraréis en:
 
[3] 1 Corintios 1:27

lunes, 2 de junio de 2014

La casa del Americano


Los judíos cuentan que existen tres cielos. El primero estaría formado por el aire que nos rodea, en él están las nubes y los pájaros. En el segundo están el sol, la luna y las estrellas. En el tercero vive Dios.
 
Desde el tercer cielo Dios observa la tierra y los demás cielos. Cuentan algunos judíos que Dios abrió en el segundo cielo 365 ventanas para que el Sol, obra suya[1], nos recordara que la Biblia, en 365 ocasiones, afirma “No temas”; de este modo, el sol, que sale por igual para los reyes, las aves del cielo y los lirios del campo, nos anuncia cada día de una forma distinta: “Dios te ama”.
 
Otros, que no niegan son obra de Dios las 365 ventanas, afirman que Éste veía con alegría el juego que mantienen la Luna y el Sol, eternamente enamorados, ella aparece, él la busca, cuando cree alcanzar a la luna, ésta casquivana vuelve a desaparecer; Dios. de quien dicen que siempre le han gustado los juegos amorosos, para prolongar el juego creó estas ventanas, de este modo un día la luna aparece, otro no, otro está creciente, otro menguante, …. y el sol enamorado busca ansioso la ventana que ella abrirá.
 
Algunos hombres, enamorados de ese Dios que nos ama eternamente, han inventado mil formas de emular el anuncio del sol o el juego de la amada luna.
 
Unos, como el primer califa omeya, Abderrahman III, sembrarán los campos que rodean la Medina al-Zahra de almendros, y en la primavera, mañana tras mañana, abrirán una nueva ventana para que la granadina Al-Zahra vea los campos llenos de flores blancas y deje de llorar por no poder contemplar la nieve de Sierra Nevada.

Otros, como en Veracruz, México, construirán la Pirámide de los Nichos en El Tajín con sus 365 ventanas. Puede que el líder totonaca Trece Conejo quisiera emular al Sol o sencillamente recibir la caricia de Dios de forma distinta cada día del año.
 
Más cerca, en Genova, será el Marques de Negroni quien construya un palacio con 365 ventanas para que Elena al mostrar su rostro cada día en una ventana distinta le anuncie “Te amo”. ¿Quién pudiera como Negroni construir un palacio así para la mujer que ama?
 
En Francia, el Castillo de Chambord con su preciosa escalera diseñada por Leonardo da Vinci.

 

En Austria, el Castillo de Eggenberg, homenaje en piedra al calendario gregoriano.
 
En Santander se construirá el Palacio de la Magdalena.
 
Y en Granada,  ... sí, no os sorprendáis, también contamos con un edificio con 365 ventanas; en marzo de 1910, Juan Jiménez Guerrero, “el Americano”, compró una parcela en la Gran Vía, la casa que construyó se conserva en la actualidad. No sé los motivos que tuvo para abrir esas ventanas, cuentan quienes lo conocieron que cuando creía no era observado abría un viejo relicario con un viejo mechón de pelo, ¿o solo fue un capricho?; lo cierto es que los niños contábamos las ventanas queriendo saber si eran 365 ventanas y nunca acabábamos, lo cierto es ... que mirábamos intrigados las ventanas esperando encontrar a Elena, a Aldonza Lorenzo, a Al-Zhara, a la Beatriz de Dante, …

 


 

Aunque ahora que recuerdo nunca acabé de contar todas las ventanas del Americano. ¿Cuántas serán?
Espero tus noticias.

Paz y santa Alegría.
 

 



[1] Génesis 1:16. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Andrés Segovia en Sevilla

Recientemente hablaba con el ilustre profesor de la Universidad de Granada D. Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, admirado experto en la Historia Eclesiástica de Granada.
 
Durante la charla sacamos a colación la escasa participación de la población en algunos procesos electorales.
 
Recordaba yo alguna anécdota sobre participación del público en algún evento, pero la memoria en esos momentos me falló, no asigné a la persona adecuada los hechos que narraré. Hoy corrijo ese error.
 
Andrés Segovia era muy amigo de amenizar sus conferencias y charlas con anécdotas vividas a lo largo de su muy interesante vida.
 
El maestro contaba que en el arranque de su carrera artística “militante” como él decía, el joven aristócrata sevillano Rafael de Montis le invitó a dar en Sevilla unas cuantas audiciones “retribuidas”, extremo este importante para un artista novel, como era su caso.
 
De este modo dio conciertos en el Ateneo, círculos, casas particulares, casinos, salas públicas, con notable éxito de público. Fueron doce meses que ayudaron al desarrollo del gran genio de la música que fue.
 
Solo hubo un problema, celebró dos conciertos en el Teatro Llorens; tras estas actuaciones, al leer la prensa, se encontró con la mordaz crítica de Juan Lafita:
 
“En el primer concierto de Andrés Segovia no hubo nadie y en el segundo el público bajo bastante”.
 
Crítica que fue recibida con alborozo por sus escasos detractores y alboroto por sus ya muchos seguidores.
 
Juan Lafita es celebrado hoy, en su tierra natal –Sevilla-, por sus crónicas y caricaturas, pero mucho me temo que no era la música su fuerte.
 
 
Andrés Segovia es celebrado en todo el mundo.
 
Y vuelvo a donde empecé, las próximas elecciones europeas, 41 candidaturas concurren en toda España, algunas por segunda o tercera vez, pero podemos afirmar, esta vez posiblemente sin error:
 
“En las primeras elecciones no les voto nadie y en las segundas se redujo bastante el número de sus votantes”.
 
Paz y santa Alegría
 
Javier
 

 

viernes, 25 de abril de 2014

Teatro en Granada II


Continúo. Me había quedado en una hornacina que contiene un extraño cuadro que hay en una calle de Granada.
 
Hoy desvelaré el secreto y su relación con el teatro.
 
Nos situaremos. Puerta Real, antiguo del Postigo del Rastro hasta 1624 en que se le llamó Puerta Real para que entrara por ella Felipe IV, y que en julio de 1936, en los habituales cambios de nombres se le puso “Puerta Real de España”, nuestros munícipes llevados del fervor patriótico propio de las fechas comenzaron a cambiar nombres a diestro y a siniestro, aunque el uso dejó Puerta Real como Puerta Real, Alhóndiga como Alhóndiga, Cárcel Baja como Cárcel Baja, Plaza Nueva, Gracia, Hileras, Pavaneras, Paseo del Salón, … la funesta manía de cambiar el nombre de las calles con los cambios de régimen.
 
Mesones. Mesones de toda la vida, que no Poeta Zorrilla.
 
 
A mano derecha, calle Milagro. Extraño nombre dado a una calle por un milagro que se produjo en ella en 1537. Extraño en una calle que se abrió en 1830. Así que imagino se produciría en la calle Carpinteros o por la Plaza de Cauchiles.

 
Ya que cito el milagro contaré las dos versiones:
 
Según algunos, una noche mientras San Juan de Dios recorría los alrededores de la Plaza Bibarrambla con su capacho y su cayado, pidiendo: “¿Quién haze bien para si mismo?”, encontró a un enfermo tirado en el suelo. Pero nuestro Santo, agotado, cayó al suelo. Y dicen que un joven lo levantó, tomó sobre sus hombros al enfermó y lo llevó al hospital de la calle Lucena. Ese hombre desapareció, siempre se creyó era un ángel.

Dicen otros, que una noche salió nuestro Santo en busca de agua para limpiar el hospital antes citado, por desgracia, en el aljibe que había en la esquina de la calle Lucena con Capuchinas, bien debido a la acumulación de gente o porque no hubiera agua decidió a ir al siguiente aljibe en Bibarrambla, allí tampoco pudo recoger agua y dirigió sus pasos al que existía junto al puente del Álamo; recogida el agua, nuestro Santo, exhausto por el trabajo que Cristo puso sus hombros (“Granada será tu cruz”), volvió al hospital casi arrastrando los pies, su sorpresa fue cuando al entrar el patio lucía regado y barrido, los pasillos brillaban, las habitaciones desprendían ese olor que deja el agua sobre el barro cocido, en la modesta cocina las ollas parecían espejos. Sorprendido preguntaba por la persona que había hecho la limpieza, todos contestaban había sido él.
 
Según las crónicas, el Santo les decía: “¡Cuánto os quiere Dios que tanto os cuida”[1].
 
 
 
Una u otra razón, dieron el nombre a esta calle que, repito, abierta en 1830, mantuvo durante mucho tiempo una cancela en su entrada por Mesones, lo que la convertía en una corrala.
 
Los defensores de estas leyendas mantienen que ésta es la idea que motivó la colocación del cuadro que nos ocupa.
 
Pues no, en mi opinión, no. El origen de este cuadro no está en 1537 sino en 1593. Como se vislumbra no es San Juan de Dios quien lleva de la mano al niño Jesús, es San José quien lleva de la mano a Jesús.
 
1593. Ese año se construye sobre ese solar el Corral de Comedias de Puerta Real, teatro que cerró sus puertas a principios del siglo XIX, tras ser usado como almacén, cárcel, … y es que Granada contaba con un nuevo teatro desde 1810, fecha en la que los franceses inauguraron el Teatro Napoleón en la Plaza del Campillo, actual Mariana Pineda, teatro que tras su salida fue llamado Teatro Cervantes y que algunos conocimos antes de su derribo.
 
 
 
El Corral de Comedias tenía una artística portada de mármol blanco y pardo, con las armas de la Ciudad.
 
El edificio contaba con un patio cuadrado con dos pares de corredores sobre columnas de mármol y, debajo, las gradas. En el primer piso estaban las tarjas (aposentos) y en el segundo los corredores altos de hombre y mujeres, llamados tertulias; en medio la cazuela que os citaba en la anterior entrada, encima del palco de la ciudad, que era el doble que los demás y un poco volado sobre el patio; en la planta baja, además de las gradas, se situaba la mosquetería –primera fila de las mismas-, la botillería y el patio empedrado, al frente el escenario, con los vestuarios de hombres y mujeres detrás, con curiosos reglamentos que impedían el acceso de hombres a éstos vestuarios o la visión de las pantorrillas de las actrices en su entrada al escenario.
 
La puerta que servía de entrada a las mujeres, estaba en la calle de la Carpintería, puerta sobre la que se colocó un cuadro de San José por el gremio de Carpinteros[2].  A esta puerta se acedía subiendo dos desproporcionados, en altura, escalones de madera puestos también por citado gremio, con este ardid mientras las señoras entraban al teatro y fijaban sus ojos en el santo José, elevaban sus faldas para salvar los escalones, mostrando sus níveas piernas para alegría de los carpinteros que daban nombre a la calle.
 
El milagro que producían los escalones citados, mostrando tan secretos encantos, hizo que, en fecha tan temprana como 1629, se nombrase por el rey Felipe IV a D. Pedro de la Cruz como Alguacil de la Casa de Comedias, en la puerta de las mujeres, y se dictasen periódicamente disposiciones para que los carpinteros, los caballeros y otros menestrales que se agolpaban a la salida de las damas guardasen siempre la debida compostura. Lo mismo a esos escalones debe la calle el nombre de Milagro.
 
Pues bien, éste es nuestro cuadro.
 
Así que Armando, a ti, seguidor del carro de Tespis, te lo encargo, cada 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, acércate con la farándula a la calle Milagro y allí frente al cuadro de San José, leed vuestros versos, declamad vuestras mejores páginas, recordad con orgullo que ese es el testimonio más antiguo del teatro en Granada.
 
Al menos mientras que los amigos de lo ajeno no se lo lleven., para lo que haría falta que el Ayuntamiento se decida a no cambiar nombres de calles y si a recuperar nuestro rico patrimonio.
 
Y esta historia, como la de Fernanda Fernández y otras que me ocupan, no la veréis en otras fuentes.
 
Paz y Santa Alegría
 
Javier Pérez Cuadros
 
 

 



[1] 1 GOMEZ MORENO, M. “Primicias históricas de San Juan de Dios” Madrid, 1950. Pp. 214- 215. Leyenda recogida por BELZA Y RUIZ DE LA FUENTE, Julio. “Las calles de Granada”
[2] “En la calle de la Carpintería, a la puerta de la Casa y Coliseo de las Comedias, por donde entran las mujeres, está un famoso cuadro del patriarca señor San José, esposo de la Virgen Santísima, con lámpara que arde, bizarro adorno puesto por la devoción de los maestros de carpintería de aquella calle, a donde en su día celebran grande fiesta con luminarias y grandes fuegos, su víspera en la noche.”
Henríquez de Jorquera, Francisco. Anales de Granada. Granada: Universidad de Granada; 1987. Cap. 38, Tomo I, Pág. 267. Edición preparada por Antonio Marín Ocete.

miércoles, 9 de abril de 2014

Teatro en Granada I


No quiero dejar pasar más días. El paso del tiempo consigue que las noticias dejen de serlo para pasar a ser historias, así que hoy hablaré de mi amigo Armando Molina.

Armando ha debutado recientemente como actor de teatro, no he llegado a leer las críticas a la obra representada pero de seguro serán estupendas.

El día 29 de marzo representaba la Compañía de Teatro Corral del Carbón “La Casa de los siete balcones” de Alejandro Casona, Armando hizo el papel de Uriel.


 
 
En mi libreta secreta, si esa que todos llevamos en el corazón, guardaré alguna de las frases y reflexiones sobre la obra.

Acto primero. Escena segunda. Germán, el doctor, y Genoveva.
 
GERMÁN.- Mis enfermos me necesitan para charlar.
 
GENOVEVA.- ¿Charlar?...
 
GERMÁN.- Ya es lo único que creo. Primero se empieza con los ungüentos caros, después se ensaya con las yerbas, y al final descubres que lo mejor sigue siendo la palabra. El caso es no estorbar y dejar que se curen tranquilos. Adiós, Genoveva.

Acto segundo. Escena tercera. Uriel, la madre y el abuelo.
 
URIEL.- Cómo se pasa a ese lado. Cómo se rompe ese cristal que nos separa.

Acto segundo. Creo que en la escena sexta.
 
URIEL.- ¡Nooo! … (Empuña un hierro y se enfrenta al padre).

Como Genoveva, “mi querida queridísima”, ¿es posible volverse loco de esperanza? ¿es posible leer el pensamiento de la persona que amas sin necesidad de palabras?.

En esta vida hay que aprender a decir NO. Es la palabra más importante.

Así que gracias a Uriel (Armando) y Genoveva soñaré con el Ombú.

Pero mientras le voy a dejar un problema a Armando y a todos mis amigos.

¿Dónde está este cuadro? ¿Qué tiene que ver con el teatro?

 


 Ya me contaréis, mientras pondré a calentar la cazuela, hasta la semana que viene que os daré las respuestas. Salvo que alguien las anticipe.

Paz y santa alegría.

Javier

 

 

martes, 25 de marzo de 2014

Aserrar la vieja

Mañana es un día muy importante, miércoles 26 de marzo, tercera semana de cuaresma; para anticiparme hoy he cogido una hoja de periódico y preparado mi yermo, con las bulas del año pasado me he confeccionado un peto, después he limpiado mi espada de madera, … ¡parece nueva! Y la he guardado bajo mi almohada, ¡mañana!.
Mañana es el día de “aserrar la vieja”, correré con mis amigos por las calles detrás de las viejas cantando:
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!,
A la vieja roñosa,
¡Tírale cosa!.
¡Vieja revieja
Vieja pelleja!
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!
¡Se tira follones,
Por tos los rincones!
¡La vieja, la vieja,
La vieja pelleja!
….
Como siempre, algunas nos perseguirán con las escobas, pero ganaremos. Después nos tomaremos la merienda que nuestra madre nos ha puesto en la bolsa: rosca, huevo y naranja, … y seguiremos persiguiendo viejas hasta la noche.

Bueno, posiblemente este año ya no lo haga, causaría extrañeza verme con esa indumentaria y propósitos y además ya la Acera del darro no es lo que era, pero es bueno recordar las costumbres que disfrutamos cuando niños y que día a día se pierden.
En Granada fue tradición durante mucho tiempo que los niños corriéramos, en lo que los franceses -que como sabemos son mas elegantes hablando, hasta llaman mademoiselles a las señoritas- celebran como la “Mi Carême”.


Para nosotros consistía en lo que arriba he descrito y era una fiesta especial.
Comenzábamos la Cuaresma colgando una vieja Cuaresma con siete pies de la que cada viernes cortábamos uno, menos el tercero que se le “aserraba” el miércoles, mañana, para señalar la mitad de la cuaresma con regocijo de los niños.
Curiosa fiesta que exportamos incluso a Puente Genil, adonde la llevó Alberto Álvarez de Sotomayor en 1899 y se conserva hasta hoy, pero que hoy está casi perdida en Granada, donde salvo intentos en el Albaicín y en pueblos del cinturón nadie la recuerda.


Diario La Epoca de Granada 13 de Marzo de 1873.