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viernes, 6 de abril de 2018

Tradiciones pascuales




Revisaba mis notas sobre las tradiciones de Cuaresma y Semana Santa y he observado olvidé una y es una pena ya que su observancia en la forma adecuada puede ayudar a conocer los acontecimientos en la vida de alguna de mis amigas.
Lo lamento, los próximos doce meses serán inquietantes para algunas de ellas, ¿ocurrirá o no?, el tiempo les dará la respuesta, si es afirmativa mi felicitación, si no, siempre tendrán ocasión de hacer el conjuro el 20 de abril de 2019, sábado santo.
La tradición dice que apenas se termine la función religiosa de la Pascua de Resurrección las muchachas solteras que quieran averiguar si se casaran o han de morir con palma en los doce meses siguientes deberán quemar en su casa una ramita de palma, otra de laurel y otra de olivo bendecidas en la misa del Domingo de Ramos anterior.
Mientras se queman, la muchacha, que las contempla con mirada anhelante, debe cantar en voz baja esta copla, que es como la palabra misteriosa reveladora del enigma.

«Palma bendita,
Benditos ramos,
Decid si me casaré este año.»

La respuesta se obtiene del siguiente modo: si antes de quemarse los ramitos saltan sobre él fuego, chisporrotean con ruido, resisten a las llamas, la muchacha vivirá y se casará; si se queman sin rumor, quedando reducidos a ceniza, mal pronóstico para la muchacha que busca novio. 

Curiosa costumbre, ya perdida, que une la palma, el laurel y el olivo —símbolos de la gloria, el triunfo y la paz, respectivamente— y que me recuerda un soneto de Petrarca, el CCXXX

Non lauro, o palma, ma tranquilla oliva
Pietà mi manda; e ’l tempo rasserena;
E ’l pianto asciuga; e vuol’ancor ch’i’ viva.

(Ni laurel ni palma, más sereno olivo
Piedad me manda, y ya al tiempo serena
y el llanto enjuga, y quiere que yo viva.)

El Defensor de Granada que recogía en 1914 esta tradición hablaba de su extensión por el litoral mediterráneo, Levante español, Francia e Italia.

Y acabo, hoy en Granada casi no se usa el laurel el Domingo de Ramos, pero hay solución, el Domingo de Ramos del año que viene, 14 de abril, acudid a los cultos con una rama de laurel, el olivo y la palma se os ofrecerán en la reunión; siempre podréis decir que lleváis el laurel en homenaje a la II República cuyo aniversario coincide, vuestros amigos os miraran con sorpresa, yo con alegría.

Y acabo con un guiño republicano pero con la confianza en Dios que os ama, ayer Él me confesaba que su amigo Miqueas acertó:

“…echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” (Miqueas 7:19)

y es que valéis mucho para Él (Isaías 43:4-6).

Paz y santa Alegría

Javier

domingo, 1 de abril de 2018

Campanillas de Gloria





Hoy me quiero referir a las Campanillas de Gloria, y es que esas pequeñas campanas que hemos podido ver en las calles han sido durante tiempo inmemorial una costumbre típica de Granada, el Sábado de Gloria, una vez las campanas de la Catedral repicaban anunciando la Resurrección y eran contestadas por las de todas las iglesias de la diócesis, los jóvenes y mayores realizaban grandes detonaciones con escopetas y pistolas en las azoteas, mientras los niños corrían perros con latas atadas al rabo y repicaban rabiosamente en campanillas de barro, esta sonora costumbre venía acompañada según documentos conservados en el Museo de la Casa de los Tiros con lanzamiento de berzas y patatas a los viandantes que andaban confiados por las calles.
Debo de decir que si el lanzamiento de berzas u patatas decayó gracias al celo de los agentes de la autoridad o quizás, como se señalaba en 1918 por el Noticiero Granadino, por la subida del precio de los artículos agrícolas; los disparos no cesaban, la prensa recoge que algún año hubo más de 4.000 disparos en las calles de Granada, “desahogos rifeños” fueron llamados en 1912 por un anónimo colaborador de El Defensor de Granada, que solo desaparecieron cuando se instaura la II República y decae el interés ante las costumbres religiosas. Desde 1931 para acá pocas veces se han producido estas ruidosas manifestaciones.
La tradición que si se mantuvo fue la de las campanillas de Gloria, quizás por formar parte de juegos infantiles ligados a las estaciones del año.
En los años veinte del siglo pasado la Cofradía del Señor de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora con sede en Santa Escolástica comienza a ir acompañada de niños llevando faroles alrededor de un paso con el Niño Resucitado, el ingenio popular termina denominando a estos niños facundillos, burlándose de su baja altura y el farol.
La canción de corro dice:
.
Por la carretera sube, 
¿quién sube?, ¿quién sube? 
Facundo con un farol. 
Auxilio, guardias civiles, 
civiles, civiles, 
que en mi casa hay un ladrón. 
Ha roto siete tinajas, 
tinajas, tinajas; 
ha roto siete tinajas, 
un barril y un garrafón.
.
Las costumbres imperantes en los años en los que estos niños empezaron a salir, los miércoles en el itinerario regular y el viernes hasta el Campo del Príncipe, no permitían emitir ruido alguno, por lo que debemos diferenciar el origen de los facundillos de las campanillas de Gloria. Sirva como ejemplo de esta severidad con la emisión de ruidos el incendio ocurrido en la noche del Viernes Santo de 1908 en el ventorrillo denominado El Rey Chico, en la Cuesta de los Chinos, tanto el campanero de San Pedro como el de la Catedral se negaron a tocar a incendio para no romper el silencio debido en esas fechas, cuando las autoridades obligaron a los campaneros al toque ya habían transcurrido varias horas y el merendero no era más que cenizas.
Con el tiempo los facundillos fueron desapareciendo, fue con el renacer de los mismos, en 1981, cuando cambiadas las costumbres sustituyen los farolillos por las campanillas de Gloria que toman prestadas de una tradición secular anterior a ellos.
Es decir, los facundillos tocan hoy campanillas de Gloria, pero éstas son una costumbre de los niños de Granada muy anterior a la existencia de ellos.


Y acabo, que aunque la Octava de Pascua engloba a los ocho días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el II Domingo de Pascua proceden los buenos deseos al principio.
Ya solo me queda desearos una Feliz Pascua, Jesús vence a la muerte, ahora nos toca a nosotros vencer a la apatía, tenemos ocho días para ensayar cara de creer en la Resurrección, sonrisa de nuestra certeza en la Gracia gratuita de nuestro perdón, así que al espejo y a ensayar, un secreto antes de los ensayos: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13), así que borrar arrugas del corazón, llegan a la cara.
Poco más, la confianza de que a pesar de nuestra ignorancia Dios nos quiere, que valemos mucho para Él (Isaías 43:4-6), ¿Cómo no si su Hijo murió desnudo y en cruz?
Paz y santa Alegría
Javier
(Las manos inocentes me las prestan mis nietos)

martes, 25 de marzo de 2014

Aserrar la vieja

Mañana es un día muy importante, miércoles 26 de marzo, tercera semana de cuaresma; para anticiparme hoy he cogido una hoja de periódico y preparado mi yermo, con las bulas del año pasado me he confeccionado un peto, después he limpiado mi espada de madera, … ¡parece nueva! Y la he guardado bajo mi almohada, ¡mañana!.
Mañana es el día de “aserrar la vieja”, correré con mis amigos por las calles detrás de las viejas cantando:
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!,
…
A la vieja roñosa,
¡Tírale cosa!.
¡Vieja revieja
Vieja pelleja!
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!
¡Se tira follones,
Por tos los rincones!
¡La vieja, la vieja,
La vieja pelleja!
….
Como siempre, algunas nos perseguirán con las escobas, pero ganaremos. Después nos tomaremos la merienda que nuestra madre nos ha puesto en la bolsa: rosca, huevo y naranja, … y seguiremos persiguiendo viejas hasta la noche.

Bueno, posiblemente este año ya no lo haga, causaría extrañeza verme con esa indumentaria y propósitos y además ya la Acera del darro no es lo que era, pero es bueno recordar las costumbres que disfrutamos cuando niños y que día a día se pierden.
En Granada fue tradición durante mucho tiempo que los niños corriéramos, en lo que los franceses -que como sabemos son mas elegantes hablando, hasta llaman mademoiselles a las señoritas- celebran como la “Mi Carême”.


Para nosotros consistía en lo que arriba he descrito y era una fiesta especial.
Comenzábamos la Cuaresma colgando una vieja Cuaresma con siete pies de la que cada viernes cortábamos uno, menos el tercero que se le “aserraba” el miércoles, mañana, para señalar la mitad de la cuaresma con regocijo de los niños.
Curiosa fiesta que exportamos incluso a Puente Genil, adonde la llevó Alberto Álvarez de Sotomayor en 1899 y se conserva hasta hoy, pero que hoy está casi perdida en Granada, donde salvo intentos en el Albaicín y en pueblos del cinturón nadie la recuerda.


Diario La Epoca de Granada 13 de Marzo de 1873.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La Noche de San Juan II


 
Prometí hablar en una semana del estudiante de Salamanca, D. Vicente, pero la gripe y los mil avatares que rodean nuestras vidas me han impedido hacerlo. Hoy ayudado por mi fiel amigo Telesforo lo haré.

Washington Irving recogió esta historia, como casi todas las que escribió, de las tradiciones populares granadinas, en este caso sabemos que ocurrió en 1765 por narrar los hechos el padre Echeverria en el segundo tomo de sus Paseos por Granada publicado el mismo año.

Así que tomando de una y otra versión, respetando en lo posible aquellos elementos que el padre Echeverria describe, por ser testigo de la historia, os contaré lo que ocurrió.

Pues bien D. Vicente, nuestro protagonista, joven de corazón generoso y noble, era lo que se llamó en la época un sopista, es decir seguía su carrera sin otros recursos que los de la caridad y como se dice que el hambre agudiza el ingenio, en la canícula, él y otros muchos estudiantes de España peregrinaban por toda su geografía alegrando cualquier reunión con canciones y cuentos por lo que recibían una pequeña suma que les permitía continuar sus estudios.

Quiso la casualidad que al pasar por la plaza de Carvajal de Salamanca, vecina a la cueva de San Cipriano, lugar en el que Satanás, bajo la apariencia de sacristán, impartía doctrinas de ciencias ocultas, adivinación, astrología y magia, Don Vicente encontrase en el suelo un anillo, el mismo tenía grabado sobre el chatón una extraña divisa: dos triángulos cruzados formando una estrella, el Sello de Salomón, conocido por aportar prosperidad a la persona que lo porta.

Nuestro estudiante, desconocedor de sus propiedades, agradeció a San Cipriano el regalo encontrado e inició su marcha hasta Granada dónde pensaba recaudar algunas monedas.

Pronto llegó a Granada donde, en poco tiempo, gracias a su carácter, guitarra e ingenio, se convirtió en el centro de todas las zambras y reuniones.

A los pocos días de su llegada se celebraba la noche de San Juan, fiesta en la que las jóvenes granadinas esperaban ansiosas que en la campana de la Torre de la Vela resonasen las doce campanadas de la medianoche para lavar sus rostros en las aguas corrientes del Genil, el Darro o la Fuente Nueva en la seguridad de que ésta aumentaría su belleza.

Don Vicente fue invitado a animar con su música y cantes a los reunidos junto al puente de las Cornetas del río Darro, puente hoy conocido como del Aljibillo.

Mientras tocaba su guitarra sentado en el pretil del viejo puente, observó que en la otra orilla estaba sentado un soldado con uniforme azul y encarnado, gola, espada al cinto y pica en la mano, al que nadie prestaba atención-

Al poco, se levantó y dirigiéndose al soldado le preguntó a que regimiento pertenecía dada su extraña indumentaria. Éste respondió:

-A la Guardia Real de Doña Isabel de Castilla.

- Pero si este cuerpo desapareció hace ya trescientos años, replicó el estudiante.

- Trescientos años que llevo montando guardia, pero hoy podré acabar mi servicio. ¿Queréis hacer fortuna?

Sorprendido el estudiante, su rostro delató el temor a participar en algún acto criminal. El soldado le tranquilizó señalando a su espada: “Nunca la he sacado sin razón, nunca la he envainado sin honor, despreocupaos, soy cristiano viejo, confíad en mí.”.

Tras ello, lo condujo a través de la muchedumbre que celebraba la noche de San Juan en la plaza del Aljibillo, sin que al parecer, nadie notase su presencia hasta un camino polvoriento que bordea la muralla de la Alhambra.

Al llegar a la Torre de los Reos, el extraño soldado golpeó con el regatón de la pica una de las paredes, abriéndose con gran estruendo el muro de piedra para franquearles el paso.


- “Entrad, no temáis nada”, le dijo el soldado.

Dentro había varias tinajas y un pequeño asiento de piedra al que se refirió diciendo: “ésa ha sido mi cama durante tres siglos”.

- Tendréis un sueño muy profundo para poder dormir sobre esa piedra, le replicó.

- “No, son tres siglos castigado a velar constantemente el tesoro que encierra esta cueva. Entré en esta ciudad con sus majestades los Reyes, pero un alfaquí me convenció le ayudase a guardar sus tesoros en esta cueva con la promesa de pagar generosamente mis servicios. Debiendo ausentarse temporalmente, y temeroso de mi fuga con los tesoros, me hechizó para que los vigilase sin descanso. El alfaquí desapareció y desde entonces solo me está permitido salir de tres en tres años en la noche de San Juan, dirigirme al puente de las Cornetas y esperar que alguien generoso y noble y con poderes suficientes rompa el hechizo. Hoy tú, poseedor de esas virtudes y del anillo con el Sello de Salomón, tenéis el poder de rescatarme”.

Al punto recordó el estudiante el anillo que le “regaló” San Cipriano en Salamanca, maravillándose de su poder.

Pronto el soldado le devolvió a la realidad: “¿Ves estas tinajas llenas de oro y piedras preciosas?, rompe el embrujo que me retiene y la mitad del tesoro será tuya”.

- ¿Qué tengo que hacer?, respondió.

- “Deberás de buscar tres monedas pensadas y dobladas, con ellas deberás de adquirir – ¡Ay!, el relator omitió intencionadamente la relación de los objetos a adquirir- y volverás aquí antes de tres días. Date prisa, si no lo logras en ese plazo deberé de esperar otros tres años. El anillo te franqueará la entrada”.

Preguntó nuestro estudiante sobre que quería decir exigiendo que fuesen tres monedas pensadas y dobladas, a lo que el soldado le respondió que pensadas, quería decir, que el que se las diese no supiera para que fin se las daba y pensase que eran para su uso, y dobladas, quería decir, que una a otra se excediesen en la mitad de su valor, por ejemplo: cinco reales una, diez otra y veinte la tercera.

El estudiante se despidió presuroso por lograr las monedas y llevar los objetos pedidos y al salir, cuando volvió la cara, no vio más que la pared de la Torre.

Al bajar para Granada, junto a la fuente de las Ninfas[1], encontró a un amigo al que le preguntó si podría darle treinta y cinco reales en tres monedas, éste le dijo que contara con su ayuda si necesidad de explicaciones pero que solo disponía de dos pesetas[2] y esas le daba, nuestro estudiante pensó que bastaba con pedirlas, por lo que las tomó.

Con esa confianza, se dirigió rápidamente a la tienda de la Batera irlandesa, frente a la calle de Benamar, en el Zacatín, donde adquirió los objetos pedidos.

A la noche siguiente, D. Vicente, con su sello de Salomón y los objetos, se presentó delante de la Torre de los Reos, al mostrar el sello sus muros se abrieron y le permitieron el paso.

Allí encontró al soldado, pero para su sorpresa éste estaba triste, cabizbajo, su cara parecía grisácea, y le explicó “sé que pediste las monedas según mis instrucciones, pero sé que te dieron dos pesetas. Pero todo ha sido inútil, todo se ha echado a perder por la falta de las monedas. Observa las tinajas, donde había oro ahora solo hay carbón, donde había piedras preciosas ahora solo hay escombros. Así que dentro de tres años, es decir en 1768, esperaba lo liberase de su triste destino”.

 

 
Nada más se volvió a saber de nuestro estudiante, quien nunca más volvió a Granada. Desde 1765, año en el que el padre Echeverria narró estos hechos, y durante algunos años se agolparon los curiosos alrededor del puente de las Cornetas, pero quien no pecaba de envidia, pecaba de falta de sinceridad, de … por lo que con el tiempo éstos perdieron la fe en encontrar al soldado encantado y pensaron que su aparición solo se producía cada cien años. Washington Irving lo narra así, pero no es cierto, cada tres años allí se sienta nuestro soldado esperando que alguien de corazón generoso y noble y portador del Sello de Salomón le preste atención.

Ahora que caigo, 1765, 1768, 1771, 1774, …1840, 1843, 1846, …2011, … 2014. Este año … irá el soldado, tú ya tienes el corazón generoso y noble, solo te falta el sello, y éste lo llevo en el bolsillo.

El 23 de junio, a las once de la noche, nos vemos en el Puente del Aljibillo.

Te espero.


 

 
Echeverria, J. Paseos por Granada. Valladolid: Editorial Maxtor; 2009.

Irving, W. Cuentos de la Alhambra. Madrid: Ediciones Ibéricas, 1953.

 
Los grabados corresponden a:

Laurent. Tarjeta postal con Vista de la Alhambra en 1879.

Gimeno, F. La Torre de los Reos en Granada, reproducida por La Ilustració Catalana de 15 de marzo de 1885. Núm. 130.



[1] La Fuente de las Ninfas separaba la Plaza de Santa Ana de la Plaza de la Chancillería. Levantada entre 1590 y 1593, fue derruida en 1836 tras un desbordamiento del río Darro que se aprovechó para unir las tres plazas contiguas: Nueva, de la Chancillería y Santa Ana en una amplia plaza que alcanzaría su tamaño actual con el derribo de la Iglesia de San Gil.
[2] Aunque oficialmente nace la peseta en 1868 ya en 1737 el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de la Lengua recoge su uso:
PESETA. s. f. La pieza que vale dos reales de plata de moneda Provincial, formada en figura redonda. Es voz modernamente introducida. Latín. Moneta argentea duplex. Didrachmum agenteum.

jueves, 30 de enero de 2014

La Noche de San Juan I


A algunos le gusta llegar al desenlace lo más rápido posible, pero es que a veces hay que explicar las mil circunstancias que rodean el caso: ¿cómo hablar de Don Vicente, el estudiante de Salamanca, sin explorar el misterio que rodea a la Noche de San Juan?.
 
LA NOCHE DE SAN JUAN - I

Si, esa noche es suya, pero San Juan no tiene la culpa, él usaba agua para bautizar, pero no saltaba sobre las llamas ni colgaba ramitas de romero, que sepamos; la fiesta viene de mucho antes, ya los pueblos primitivos celebraban la plenitud del sol, el Solsticio de Verano, el día en que empezaba a decrecer hasta su casi muerte en el Solsticio de Invierno; en la noche del 23 de junio se encendían fuegos, se danzaba a la luz de la luna, se recogían ramas para regalar a los seres amados y se buscaban las fuentes de la eterna juventud; los romanos heredaron esta costumbre y de esta forma las dos puertas del sol, solsticios de verano e invierno, se dedicaron al dios Jano, el dios de los portales, el dios de la iniciación –que mejor iniciación que la inmersión en agua o el salto sobre las llamas-, así celebraban “Janua Inferni” o Puerta de los Hombres, el 24 de junio, y “Jauna Coeli” o Puerta de los Dioses, el 24 de diciembre.

 
Fue producto de una larga serie de coincidencias que los cristianos dedicasen el primero de esos días a San Juan Bautista y su detalle es lo que en esta primera entrega os contaré.
 
Según una antigua creencia, Cristo habría muerto un 25 de marzo, día en que fue creado el mundo miles de años antes; como quiera que Cristo tenía que ser perfecto, los estudiosos frailes pensaron que vivió treinta y tres años exactos, no treinta y tres años y dos días o treinta y dos años y diez meses, cifras que lo harían imperfecto, así que, necesariamente, fue concebido un 25 de marzo de 33 años antes de su muerte y tuvo que nacer nueve meses después, en la noche del 24 de diciembre –ya 25 para los judíos, que inician el cómputo de cada día al anochecer-.
 
Y diréis: ¿qué tiene que ver con Juan Bautista?.

Me explicaré, determinado el nacimiento de Jesús, fue fácil determinar el de Juan Bautista: “Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril” (Lc 1:36). Calculemos …, seis meses antes …, 24 de junio. Ya tenemos el día en que nació San Juan, posiblemente el único santo del que celebramos su nacimiento terrenal y no su muerte o nacimiento para la vida eterna como es usual.

De este modo aparentemente rocambolesco, que comenzó un 25 de marzo para acabar un 24 de junio, se estableció el día de San Juan Bautista, confirmando la naturaleza lo que el Nuevo Testamento anunciaba: “Es necesario que Él crezca y yo disminuya” (Jn 3:30). Recordemos que, como señalo más arriba, en el solsticio de invierno el sol llega a su casi muerte.
 
 
Claro que quedaba la otra cara de Jano, si el 24 de junio miraba hacía la primavera, el 24 de diciembre miraba hacia el invierno, ocupado ya el día 24 por el nacimiento de Cristo, para Juan Evangelista se buscó un día lo más próximo posible, el 27 de diciembre. El discípulo amado quedaba para la eternidad al lado de Cristo, Jano había sido vencido definitivamente por Juan, Bautista o Evangelista en función de la estación.
 
El origen pagano de esta fiesta hace que no nos extrañemos la celebren otras culturas. En Granada, por ejemplo, los musulmanes gustaban de celebrar esa noche, era de las pocas fiestas reguladas por el calendario solar (365 días) y no por el musulmán –lunar- (355 días) habitual para ellos, al seguir el año de 365 días se aseguraban que la fiesta coincidía siempre con la noche del 23 de junio.

La Noche de San Juan, a la que llamaban la Pascua de Ansara, llegó a ser una de las mas importantes para ellos, vestidos nuevos, juegos de lanzas, …
 
Al menos desde entonces, sino siglos antes de que llegasen los romanos, vino celebrándose en Granada esta fiesta y todavía en 1828, cuando Washington Irving visita la ciudad la menciona hasta en cuatro ocasiones en los Cuentos de la Alhambra, y a primeros del siglo XX se recogen narraciones de su celebración bien en la Fuente de la Bomba, entonces situada junto al Humilladero; bien en el Puente del Aljibillo, al pie del Albaicín, o en la Fuente Nueva, junto al Triunfo.


 Fuente Nueva, actual calle Santa Barbara

Después vendrían estos tiempos extraños en los que la Noche de San Juan ha perdido todos sus encantos, abandonados el regalo furtivo a la mujer amada, el baile bajo los noguerales a la luz de la luna y las aguas claras de las fuentes cristalinas, para sustituirlos por botellón, fogata y chapuzón en cualquier playa. Y es que hoy día la gente no entiende que Castalia y Egeria, como las demás ninfas, como las náyades, solo necesitan amor y agua puros.
 
Anunciaba al principio que iba a hablar de Don Vicente, pero eso será la semana que viene, de momento solo os recordaré la leyenda que recogió Washington Irving en la historia de El Gobernador Manco y el Soldado,
 
… pero ten entendido que Boabdil y los guerreros que pelearon hasta lo último por la defensa de Granada, todos fueron encerrados en esta montaña por arte de encantamiento. En cuanto al rey y al ejército que salieron de Granada al tiempo de la rendición, era una simple comitiva de espíritus y demonios, a quienes se le permitió tomar aquellas formas para engañar a los reyes cristianos. Más te diré, amigo mío: la España entera es un país encantado; no hay cueva en la montaña, solitario torreón en el llano o desmantelado castillo en la sierra donde no se oculten hechizados guerreros, que duermen y dormirán siglos y siglos bajo sus bóvedas, hasta que expíen sus pecados, por lo que Allah permitió que el dominio de la hermosa España pasase por algún tiempo a manos de los cristianos. Una vez al año, en la víspera de San Juan, se ven libres del mágico encantamiento desde la salida del sol hasta el ocaso, y se les permite venir a rendir homenaje a su soberano; así, pues, toda esa muchedumbre que ves bullendo en la caverna son guerreros musulmanes que acuden de sus antros y de todas las partes de España. … En cuanto a los batallones de infantería y caballería que ves formados en las cavernas vecinas, son los encantados guerreros de Granada. Está escrito en el libro del destino que, cuando sean deshechizados, bajará Boabdil de la montaña, a la cabeza de su ejército, recobrará su trono en la Alhambra y gobernará de nuevo en Granada; y, reuniendo los encantados guerreros que hay diseminados en toda España, reconquistará la Península, que volverá otra vez a quedar sometida al yugo musulmán.[1]

El Libro del Destino lo pone, ¿bajará Boabdil y sus guerreros en el 2014 para gobernar Granada? El 23 de junio a última hora lo sabremos.

Mientras tanto pasaré a la historia del Estudiante de Salamanca, ...


[1] Irving, W. Cuentos de la Alhambra [traducción del inglés por J. Ventura Traveset -1888]. Extraído el 31 de enero de 2014, de
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cuentos-de-la-alhambra--0/html/00056d68-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html