viernes, 25 de abril de 2014

Teatro en Granada II


Continúo. Me había quedado en una hornacina que contiene un extraño cuadro que hay en una calle de Granada.
 
Hoy desvelaré el secreto y su relación con el teatro.
 
Nos situaremos. Puerta Real, antiguo del Postigo del Rastro hasta 1624 en que se le llamó Puerta Real para que entrara por ella Felipe IV, y que en julio de 1936, en los habituales cambios de nombres se le puso “Puerta Real de España”, nuestros munícipes llevados del fervor patriótico propio de las fechas comenzaron a cambiar nombres a diestro y a siniestro, aunque el uso dejó Puerta Real como Puerta Real, Alhóndiga como Alhóndiga, Cárcel Baja como Cárcel Baja, Plaza Nueva, Gracia, Hileras, Pavaneras, Paseo del Salón, … la funesta manía de cambiar el nombre de las calles con los cambios de régimen.
 
Mesones. Mesones de toda la vida, que no Poeta Zorrilla.
 
 
A mano derecha, calle Milagro. Extraño nombre dado a una calle por un milagro que se produjo en ella en 1537. Extraño en una calle que se abrió en 1830. Así que imagino se produciría en la calle Carpinteros o por la Plaza de Cauchiles.

 
Ya que cito el milagro contaré las dos versiones:
 
Según algunos, una noche mientras San Juan de Dios recorría los alrededores de la Plaza Bibarrambla con su capacho y su cayado, pidiendo: “¿Quién haze bien para si mismo?”, encontró a un enfermo tirado en el suelo. Pero nuestro Santo, agotado, cayó al suelo. Y dicen que un joven lo levantó, tomó sobre sus hombros al enfermó y lo llevó al hospital de la calle Lucena. Ese hombre desapareció, siempre se creyó era un ángel.

Dicen otros, que una noche salió nuestro Santo en busca de agua para limpiar el hospital antes citado, por desgracia, en el aljibe que había en la esquina de la calle Lucena con Capuchinas, bien debido a la acumulación de gente o porque no hubiera agua decidió a ir al siguiente aljibe en Bibarrambla, allí tampoco pudo recoger agua y dirigió sus pasos al que existía junto al puente del Álamo; recogida el agua, nuestro Santo, exhausto por el trabajo que Cristo puso sus hombros (“Granada será tu cruz”), volvió al hospital casi arrastrando los pies, su sorpresa fue cuando al entrar el patio lucía regado y barrido, los pasillos brillaban, las habitaciones desprendían ese olor que deja el agua sobre el barro cocido, en la modesta cocina las ollas parecían espejos. Sorprendido preguntaba por la persona que había hecho la limpieza, todos contestaban había sido él.
 
Según las crónicas, el Santo les decía: “¡Cuánto os quiere Dios que tanto os cuida”[1].
 
 
 
Una u otra razón, dieron el nombre a esta calle que, repito, abierta en 1830, mantuvo durante mucho tiempo una cancela en su entrada por Mesones, lo que la convertía en una corrala.
 
Los defensores de estas leyendas mantienen que ésta es la idea que motivó la colocación del cuadro que nos ocupa.
 
Pues no, en mi opinión, no. El origen de este cuadro no está en 1537 sino en 1593. Como se vislumbra no es San Juan de Dios quien lleva de la mano al niño Jesús, es San José quien lleva de la mano a Jesús.
 
1593. Ese año se construye sobre ese solar el Corral de Comedias de Puerta Real, teatro que cerró sus puertas a principios del siglo XIX, tras ser usado como almacén, cárcel, … y es que Granada contaba con un nuevo teatro desde 1810, fecha en la que los franceses inauguraron el Teatro Napoleón en la Plaza del Campillo, actual Mariana Pineda, teatro que tras su salida fue llamado Teatro Cervantes y que algunos conocimos antes de su derribo.
 
 
 
El Corral de Comedias tenía una artística portada de mármol blanco y pardo, con las armas de la Ciudad.
 
El edificio contaba con un patio cuadrado con dos pares de corredores sobre columnas de mármol y, debajo, las gradas. En el primer piso estaban las tarjas (aposentos) y en el segundo los corredores altos de hombre y mujeres, llamados tertulias; en medio la cazuela que os citaba en la anterior entrada, encima del palco de la ciudad, que era el doble que los demás y un poco volado sobre el patio; en la planta baja, además de las gradas, se situaba la mosquetería –primera fila de las mismas-, la botillería y el patio empedrado, al frente el escenario, con los vestuarios de hombres y mujeres detrás, con curiosos reglamentos que impedían el acceso de hombres a éstos vestuarios o la visión de las pantorrillas de las actrices en su entrada al escenario.
 
La puerta que servía de entrada a las mujeres, estaba en la calle de la Carpintería, puerta sobre la que se colocó un cuadro de San José por el gremio de Carpinteros[2].  A esta puerta se acedía subiendo dos desproporcionados, en altura, escalones de madera puestos también por citado gremio, con este ardid mientras las señoras entraban al teatro y fijaban sus ojos en el santo José, elevaban sus faldas para salvar los escalones, mostrando sus níveas piernas para alegría de los carpinteros que daban nombre a la calle.
 
El milagro que producían los escalones citados, mostrando tan secretos encantos, hizo que, en fecha tan temprana como 1629, se nombrase por el rey Felipe IV a D. Pedro de la Cruz como Alguacil de la Casa de Comedias, en la puerta de las mujeres, y se dictasen periódicamente disposiciones para que los carpinteros, los caballeros y otros menestrales que se agolpaban a la salida de las damas guardasen siempre la debida compostura. Lo mismo a esos escalones debe la calle el nombre de Milagro.
 
Pues bien, éste es nuestro cuadro.
 
Así que Armando, a ti, seguidor del carro de Tespis, te lo encargo, cada 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, acércate con la farándula a la calle Milagro y allí frente al cuadro de San José, leed vuestros versos, declamad vuestras mejores páginas, recordad con orgullo que ese es el testimonio más antiguo del teatro en Granada.
 
Al menos mientras que los amigos de lo ajeno no se lo lleven., para lo que haría falta que el Ayuntamiento se decida a no cambiar nombres de calles y si a recuperar nuestro rico patrimonio.
 
Y esta historia, como la de Fernanda Fernández y otras que me ocupan, no la veréis en otras fuentes.
 
Paz y Santa Alegría
 
Javier Pérez Cuadros
 
 

 



[1] 1 GOMEZ MORENO, M. “Primicias históricas de San Juan de Dios” Madrid, 1950. Pp. 214- 215. Leyenda recogida por BELZA Y RUIZ DE LA FUENTE, Julio. “Las calles de Granada”
[2] “En la calle de la Carpintería, a la puerta de la Casa y Coliseo de las Comedias, por donde entran las mujeres, está un famoso cuadro del patriarca señor San José, esposo de la Virgen Santísima, con lámpara que arde, bizarro adorno puesto por la devoción de los maestros de carpintería de aquella calle, a donde en su día celebran grande fiesta con luminarias y grandes fuegos, su víspera en la noche.”
Henríquez de Jorquera, Francisco. Anales de Granada. Granada: Universidad de Granada; 1987. Cap. 38, Tomo I, Pág. 267. Edición preparada por Antonio Marín Ocete.

miércoles, 9 de abril de 2014

Teatro en Granada I


No quiero dejar pasar más días. El paso del tiempo consigue que las noticias dejen de serlo para pasar a ser historias, así que hoy hablaré de mi amigo Armando Molina.

Armando ha debutado recientemente como actor de teatro, no he llegado a leer las críticas a la obra representada pero de seguro serán estupendas.

El día 29 de marzo representaba la Compañía de Teatro Corral del Carbón “La Casa de los siete balcones” de Alejandro Casona, Armando hizo el papel de Uriel.


 
 
En mi libreta secreta, si esa que todos llevamos en el corazón, guardaré alguna de las frases y reflexiones sobre la obra.

Acto primero. Escena segunda. Germán, el doctor, y Genoveva.
 
GERMÁN.- Mis enfermos me necesitan para charlar.
 
GENOVEVA.- ¿Charlar?...
 
GERMÁN.- Ya es lo único que creo. Primero se empieza con los ungüentos caros, después se ensaya con las yerbas, y al final descubres que lo mejor sigue siendo la palabra. El caso es no estorbar y dejar que se curen tranquilos. Adiós, Genoveva.

Acto segundo. Escena tercera. Uriel, la madre y el abuelo.
 
URIEL.- Cómo se pasa a ese lado. Cómo se rompe ese cristal que nos separa.

Acto segundo. Creo que en la escena sexta.
 
URIEL.- ¡Nooo! … (Empuña un hierro y se enfrenta al padre).

Como Genoveva, “mi querida queridísima”, ¿es posible volverse loco de esperanza? ¿es posible leer el pensamiento de la persona que amas sin necesidad de palabras?.

En esta vida hay que aprender a decir NO. Es la palabra más importante.

Así que gracias a Uriel (Armando) y Genoveva soñaré con el Ombú.

Pero mientras le voy a dejar un problema a Armando y a todos mis amigos.

¿Dónde está este cuadro? ¿Qué tiene que ver con el teatro?

 


 Ya me contaréis, mientras pondré a calentar la cazuela, hasta la semana que viene que os daré las respuestas. Salvo que alguien las anticipe.

Paz y santa alegría.

Javier

 

 

martes, 25 de marzo de 2014

Aserrar la vieja

Mañana es un día muy importante, miércoles 26 de marzo, tercera semana de cuaresma; para anticiparme hoy he cogido una hoja de periódico y preparado mi yermo, con las bulas del año pasado me he confeccionado un peto, después he limpiado mi espada de madera, … ¡parece nueva! Y la he guardado bajo mi almohada, ¡mañana!.
Mañana es el día de “aserrar la vieja”, correré con mis amigos por las calles detrás de las viejas cantando:
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!,
A la vieja roñosa,
¡Tírale cosa!.
¡Vieja revieja
Vieja pelleja!
¡Aserrar la vieja,
La vieja pelleja!
¡Se tira follones,
Por tos los rincones!
¡La vieja, la vieja,
La vieja pelleja!
….
Como siempre, algunas nos perseguirán con las escobas, pero ganaremos. Después nos tomaremos la merienda que nuestra madre nos ha puesto en la bolsa: rosca, huevo y naranja, … y seguiremos persiguiendo viejas hasta la noche.

Bueno, posiblemente este año ya no lo haga, causaría extrañeza verme con esa indumentaria y propósitos y además ya la Acera del darro no es lo que era, pero es bueno recordar las costumbres que disfrutamos cuando niños y que día a día se pierden.
En Granada fue tradición durante mucho tiempo que los niños corriéramos, en lo que los franceses -que como sabemos son mas elegantes hablando, hasta llaman mademoiselles a las señoritas- celebran como la “Mi Carême”.


Para nosotros consistía en lo que arriba he descrito y era una fiesta especial.
Comenzábamos la Cuaresma colgando una vieja Cuaresma con siete pies de la que cada viernes cortábamos uno, menos el tercero que se le “aserraba” el miércoles, mañana, para señalar la mitad de la cuaresma con regocijo de los niños.
Curiosa fiesta que exportamos incluso a Puente Genil, adonde la llevó Alberto Álvarez de Sotomayor en 1899 y se conserva hasta hoy, pero que hoy está casi perdida en Granada, donde salvo intentos en el Albaicín y en pueblos del cinturón nadie la recuerda.


Diario La Epoca de Granada 13 de Marzo de 1873.

lunes, 24 de marzo de 2014

Duc in Altum!


Hoy un pequeño recorte, lo tomo de la obra "DUC IN ALTUM! Esencia y educación de la magnanimidad"[1], del padre Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.,

Para Alfonso, Javier, Raúl, Juan Alberto, Fermín, Ernesto, Enrique, Fernando, Armando, Rafa  y Conchi, con los que he disfrutado en las catequesis de los dos últimos años.

Hay dos vuelos que simbolizan dos estilos de almas: el de la gallina y el del águila. El vuelo de la gallina es de baja altura, hace ruido, levanta polvo y revoluciona el gallinero. Es un símbolo de las almas rastreras, con ideales horizontales y carreras de corto alcance. Pueden meter mucho ruido y dar que hablar, pero quedan casi inmediatamente en el olvido. Cuando la tierra y las plumas que su alboroto levantó se depositan en el suelo, del vuelo de la gallina nadie se acuerda; fue intrascendente y pasó desapercibido en la historia del gallinero. Las almas que apuntan a metas que no traspasan la sombra que proyecta su nariz pasan sin dejar huella; se alimentan con conquistas tan perecederas como la de nuestra gallina.

El vuelo del águila es desafiante, altivo, veloz e inalcanzable. Su vista es capaz de fijarse en el sol y también de contemplar la plenitud del paisaje desde las cumbres de las nubes. Juega con los vientos, planea, se arroja en picada y vuelve a levantarse con celeridad. Desde sus alturas ve los mares como si fuesen charcos y los lagos y los ríos le descubren sus secretos volviendo para ella trasparentes sus aguas. Es un ave de caza y de lucha. Es símbolo del alma que se siente estrecha en tierra y desahogada en el cielo; del alma que necesita metas lejanas y difíciles, que puede enfrentar asperezas y obstáculos no sólo sin desánimo sino con emoción y gozo. Es el alma que puede aspirar al heroísmo y a la santidad. Su paso deja huella y surco. Y de ella se puede decir lo que el Salmo 83:

“Cuando atraviesa áridos valles,
los convierte en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
camina de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión”.

 









 




Nada que añadir, o si: el llamado que nos hacía con frecuencia el papa Juan Pablo II, Duc in Altum! (Lucas 5:4), rema mar adentro, atrévete, acércate a Cristo. Ahora os toca a cada uno de vosotros decidir. Duc in Altum!



[1] Fuentes, M. Duc in Altum!: Esencia y educación de la magnanimidad. Mendoza (Argentina): Ediciones del Verbo Encarnado, 2008.

domingo, 23 de marzo de 2014

El Bar Kustrakias, pionero de las tapas en España


Desde el pasado día 10 hasta ayer, 22, se ha celebrado en Granada la sexta edición del concurso Granada de Tapas, acontecimiento que nos va a servir para recordar a los pioneros de la tapa.
 
Si tuviéramos que hacer caso a Wikipedia, la tapa podría tener dos orígenes, el primero sería el resultado del “periodo de escasez provocado durante la guerra civil española[1] y el segundo sería el “avisillo” citado por Quevedo en el primer capítulo de la Vida del Buscón; pero me temo que, en el primer caso, la existencia los precedentes que citaré más abajo desmonta ese origen y, en el segundo, creo solo se basa en el deseo de buscar un origen centenario en lo que no fue más que, si seguimos leyendo ese capítulo del Buscón, la cita de que comieron salchichas a la vez que bebían, pero omiten, quienes mantienen esta teoría, que tras el “avisillo” se sirvió un caldo, por lo que posiblemente no se trataba más que de una entrada o “avisillo” de la comida.
 
Para el caso que nos ocupa el primer documento fiable sobre su existencia proviene del periódico El Defensor de Granada, en el número de 5 de marzo de 1922, donde junto a noticias de relieve como la conferencia de Federico García Lorca sobre el tema: Importancia artística e histórica del canto primitivo andaluz llamado cante jondo, pronunciada el 19 de febrero, prólogo del Concurso de Cante Jondo que se celebraría en el mes de junio y el manifiesto de los obispos españoles del 4 de marzo, en el que afirmaban:

En los tiempos que alcanzamos, los peligros se denuncian a sí mismos con siniestras llamaradas y con satánicos rugidos; el orden y la paz social están socavados por ideas y por hechos aterradores; la familia se desmorona; el obrero sufre y hace sufrir; la autoridad es impotente para contenerle desbordamiento de vicio, ambiciones y venganzas; la ignorancia y el descreimiento son frecuentes en todas las clases sociales.
Peligros pavorosos amenazan a la Iglesia y a la Patria, y mayores a ésta que a aquella ya que su divino fundador ha garantizado la perenne vitalidad y el definitivo triunfo de la Iglesia”.
 
(Bueno, no temáis, no anunciaban el fin del mundo, solo pedían ayuda económica para crear una Universidad Social).

Pero volvamos al tema, en ese día se anunciaba:


(maceta[2])

Esta vena poética del dueño del Bar Kustrakias se repetía con frecuencia, y si un día anunciaba:


Otro decía:

 


Claro que sus reformas no se limitaron a las Kustrakias (tapas) sino que, como veis, bajó el servicio de café a QUINCE céntimos, “que podrán saborear los más inteligentes”.
 
Estas Kustrakias seran para nuestro paisano Julio Belza[3] las primeras tapas gratuitas que se sirvieron en España; de ser así, estaríamos ante el origen primigenio de la tapa.

Debo confesar que he tratado de localizar otras referencias sobre la tapa en la prensa del siglo XX y las más antiguas, siempre posteriores a las citadas, son:
 
La Antigua Casa de la Viuda, de Sevilla, que anunciaba en abril de 1922[4] se servían “tapas” al estilo clásico andaluz, lo que nos hace dudar de la bienintencionada atribución del genial Belza,

y, entre otros, el primer anuncio del que tengo constancia en Madrid, La Casa de Paco en diciembre de 1924[5]:

 
Por ello, veo más fiable la explicación que D. José Acosta Medina (1893-1974), y perdonadme use el Don, pero es que a él debo agradecerle que me inyectara en vena, día a día, paseo a paseo, el amor a Granada; pero retomo el tema de la tapa, D. José[6] mantenía que en los años 10 y 20 del siglo pasado comenzaron a servirse en los merenderos de la vega de Granada, con el vino blanco o tinto, un trozo de morcilla que entraba en los diez céntimos que costaba la maceta o, cuando ya no quedaban existencias de la matanza o la época no era adecuada, aceitunas aliñadas o cacahuetes, cobrando éstas dos últimas a perrilla el vagón, nombre que se daba al balanzón o lata con la que se medían.
 
D. José me explicaba, y lo recogió en la obra citada, que el “emprendedor” propietario del Bar Kustraquias abrió el mismo en los años veinte. El pequeño bar de la calle Puentezuelas, contaba solo con un pequeño mostrador en el que los distraídos que pusieran las manos se quedaban pegados, propiedad que no se debía al tipo de madera sino a la falta de limpieza y/o a la materia que desprendía el viejo paño de limpiar mostrador y enseres. El citado bar se hizo pronto famoso por sus “kustraquias”, manteniendo siempre fijo el precio de la maceta, diez céntimos a la segunda correspondía una kustraquia superior a la primera, a la tercera superior a la segunda, … hasta que el cuerpo y el monedero, que en estos temas influye, aguantaran. Estas tapas eran identificadas por una letra, que el dueño, al pedirlas a la cocina, pronunciaba con voz potente; la clientela animada miraba rápidamente al catón improvisado en la pizarra del bar e identificaba la tapa: la “C”, boquerones; la “F”, chicharrones; … seamos sinceros, pocos clientes pasaron de la quinta o sexta letra, sus artes pedagógicas estaban limitadas por los diez céntimos de la maceta y el aguante del cliente ante los “exquisitos” caldos servidos en esa casa.
 
Pronto este negocio, que parecía ser tan rentable, no pudo pagar a sus proveedores y cerró. Aunque nuestro “emprendedor” no renunció, días después, con otro nombre, abría en la calle Cobas, en la Manigua, un nuevo establecimiento no mucho más grande, aunque daba a tres calles. Lo que fue un acierto, en sus proximidades se encontraba el Ayuntamiento, Correos y algunas entidades bancarias de importancia; pronto los días de cobro el local se convirtió en la escuela con más alumnos de Granada, al menos adultos, para alegría de los funcionarios y desdicha de sus esposas que veían ligeramente mermada la paga. Una vez mas, el negocio fue a la quiebra, ya decía Quevedo que “nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres”.
 
Por lo que, eludiendo en lo posible el pago a los proveedores, cerró y abrió un nuevo local a espaldas de la Carrera del Genil, “El Mulhacén” del que nunca me dijo D. José como acabó.
 
Y ahí dónde D. José Acosta dejó esta historia, acabo yo, solo quería recordar con ocasión de Granada de Tapas a los pioneros de la tapa en Granada y, quizás, en España.
 

Paz y Santa Alegría.

Javier Pérez.



[1] Colaboradores de Wikipedia. Redefinición de tapa de 2014 [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2014 [fecha de consulta: 16 de marzo del 2014]. Disponible en <http://es.wikipedia.org/wiki/Tapa_(alimento)>.
[2] En el argot típico granadino “maceta” es un vaso grande de vino, algo mayor que la media caña.
Hace ya muchos años se perdió la tienda de los Álvarez en Mesones donde podías comprar macetas y vasos de media caña.
[3] Belza J. La Calle Reyes Católicos de Granada: Un viaje al pasado. Granada: Ediciones Albaida; 1993.
[4] El Imparcial, 14 de abril de 1922.
[5] El Globo, 22 de diciembre de 1924.
[6] Acosta, J. La Granada de Ayer. Granada: Imprenta Márquez; 1973.

viernes, 28 de febrero de 2014

El cerrojo de san Gil


Hablaba recientemente con una amiga sobre el cerrojo de San Gil y prometí contarle en forma breve el origen de la frase “agárrate, si te caes, al cerrojo de san Gil”, frase hoy día olvidada por los granadinos.

Trataré de hacerlo, aunque sea de forma apresurada, para dar respuesta a mi curiosa amiga:

La Iglesia de San Gil fue erigida en 1507 sobre el solar de la antigua mezquita de Al-Hattabin o de los leñadores.

La portada principal fue trazada por Diego de Siloe en 1555.


 
Muy deteriorada la iglesia, en 1868 se tomó la decisión de derribarla, obra que se ejecutó en 1869.

Quizás estas fotos fueran las últimas que la Iglesia se tomaron:


(Plaza Nueva e Iglesia de San Gil desde la Torre de la Vela)

Como si de un signo de la época se tratase, mientras se discutía su cierre por el escaso número de feligreses a escasos diez metros, en la ya desaparecida calle del Cañuelo, n.º 11, abría sus puertas el 25 de abril de 1869 la primera iglesia evangélica de Granada.

San Gil fue famosa en su tiempo por albergar la imagen de la Virgen de las Tres Necesidades, obra de José Risueño, imagen entonces muy venerada como amparo de todas las necesidades humanas, en 1760 se dispuso cambiarle el nombre por María Santísima de las Necesidades y en 1930, rompiendo con una tradición secular, alguien decidió llamarla Nuestra Señora de la Esperanza, denominación que conserva en la actualidad y que es muy lejana al propósito de Risueño al trabajar su bello rostro y manos, pero …


Quizás la existencia de esta imagen dio origen a la tradición que mantenía que aquellos que tocaban el cerrojo obtenían respuesta a sus necesidades, de este modo las cuerdas de presos que se dirigían desde la Cárcel Baja hasta la Audiencia al pasar junto a la puerta se agolpaban para tocar el cerrojo, costumbre que también adoptaron las mujeres que sentían que el tiempo pasaba y pareja no encontraban.

Al derribarla se conservaron algunos elementos pero no la cancela que posiblemente fue fundida para desgracia de los presos, mujeres y otros necesitados.

Entre los elementos que se conservaron lo fue el artesonado mudéjar, en él un vecino de Sorvilan llamado Pepe, en 1925, como si de una petición a Nuestra Señora de las Necesidades se tratara o bien quisiera tocar el cerrojo de San Gil, ocultó una carta de amor descubierta en agosto de 2013.


La tradición del cerrojo fue recogida por Antonio J. Afán de Ribera en su obra “Cosas de Granada” y por Nicolás de Paso y Delgado, en marzo de 1870, en la revista “El Liceo de Granada”, versión ésta última que reproduzco:

EL CERROJO DE SAN GIL.

Al distinguido poeta D. Aureliano Ruiz
                                    en testimonio de amistad.
 
Los que tienen la fortuna
de haber nacido ó vivir
en esta ciudad hermosa
de la Alhambra y el Genil;
paraíso de occidente,
sultana, maga y hurí,
conocen el vulgar dicho,
más grosero que feliz:
«agárrate, sí te caes,
al cerrojo de san Gil. »

Yo la tradición ignoro
de este modismo incivil
del granadino idioma:
no la intento descubrir;
mas, ciñéndome á la frase
popular, pretendo aquí
levantar sobre la idea
del hierro, metal ruin,
un romance titulado;
«el cerrojo de san Gil. »

Era el tal un gran cerrojo;
un cerrojazo, al medir
de una mano de jígante:
 Hércules, Sanson, Taríf.
Tan robusto y tan pesado,
que ni un moro marroquí
echarle hubiera podido,
ni moverle: paja, en fin,
es un roble, comparado
 al cerrojo de san Gil.

Por eso, en chanza y de burla,
Se acostumbraba decir
Á quien abrumado estaba,
Sin aliento el infeliz;
Al que, falto de padrino,
Padeció miseria vil,
Y á la crónica doncella
Que al altar no pudo ir:
«Pobrecitos, agarraos
Al cerrojo de san Gil.»

Era la frase, en verdad,
dura, grosera, incivil;
propia de un pueblo salvaje,
ó de los moros del Riff.
Pero ¿qué quieren ustedes?
Hay gentes que son así;
Cuyos vicios o resabios
Son su modo de existir;
Y por eso aquí tenían
El cerrojo de san Gil.

Pero son otros los tiempos;
y la iglesia al destruir
del bendito abad, su puerta
han arrancado de allí.
¿Dó está el cerrojo? Su hierro
habrá podido servir
para tijeras, dedales,
sierras, escoplos... en fin,
instrumentos de más uso
que el cerrojo de san Gil.

¡Sabe Dios si en este instante
algún obrero es feliz
manejando el buen martillo
que habrá podido fundir!
¡Sabe Dios si las agujas,
quizá ciento, quizá mil,
que aquel hierro contenía
en forma tosca y ruin,
más doncellas han salvado
que el cerrojo de san Gil!

Porque (sabedlo, pollitos;
niñas bonitas, oíd:)
el pensamiento encerrado
en aquel dicho infeliz,
propio de un pueblo ignorante
y por lo tanto, pueril,
era un insulto en los hombres
y en las bellas un desliz:
á nadie jamás sostuvo
el cerrojo de san Gil.

Mas la ilustración poniendo
su mano fecunda allí,       
cambió al punto su destino,
con mudanza tan feliz,
que en vez de un duro sarcasmo,
como lo ha sido hasta aquí;
en vez de una horrible burla
del estéril porvenir,
es una grata esperanza
el cerrojo de san Gil.

¡Oh gran riqueza del hierro'
Metal humilde y ruin,
despreciado, envilecido,
como pobre ó baladí:
yo te juzgo más precioso
que el oro puro de Ofir!
El hierro, en manos del hombre
trabajador, puede... ¡sí!
ser más útil, más benéfico,
que el cerrojo de san Gil.

Hierro y oro: dos metales
que bastan á resumir
la historia de todo el mundo
desde el principio hasta el fin.
El oro esclavos produce,
y el hierro debe servir
para libertar al pueblo...
con la industria, no en la lid.
Por eso también es libre
el cerrojo de san Gil.

Ya es menester que olvidemos
la antigua frase incivil
que resonó tantas veces
de la Alhambra al Albaicin;
y en lugar del dicho estúpido,
anticristiano, infeliz,
deben hoy los granadinos
ilustrados, repetir:
«¡bien haya quien hizo útil
el cerrojo de san Gil!»

¿Hay algunos todavía
que no lo entiendan así?
¿Hay quien censure mi tema,
ó diga: «le falta esprit
¿Hay algunos que motejen
a quien mandó destruir
la iglesia, puerta y cerrojo
del santo abad..? Pues oíd:
¡que se agarren los quejosos
al cerrojo de san Gil!

N. de Paso y Delgado

jueves, 27 de febrero de 2014

Efeméride: Los habitantes de la Luna


Prometía hace unos días a mi amiga Ana tratar de los habitantes de la luna con ocasión del 129 aniversario de su feliz descubrimiento y hoy, casi 1 de marzo, lo haré.

El 1 de Marzo de 1885, el periódico semanal de Motril “La Revista” publicaba la noticia que reproduzco:


“LOS HABITANTES DE LA LUNA.

Según los recientes experimentos del sabio Bernhard Juegel, se ha resuelto el difícil problema de si la luna estaba o no habitada.
Refiere el periódico El Nuevo Ideal, de Mataró, que este sabio Juegel, con ayuda de un microscopio solar de cuádruple potencia que los conocidos, ha podido descubrir la existencia de seres vivientes en nuestro satélite.

“Sometida, dice el citado periódico, a este microscopio monstruo la fotografía detallada del disco solar obtenida por medio de la escandilación del objetivo del gran refractor de un poderoso telescopio, el círculo del disco referido, ha alcanzado un diámetro de 74 metros.
“El resultado de esta experiencia ha sido ciertamente asombroso.
“La existencia de seres vivientes en la luna está completamente comprobada.
“Los habitantes de nuestro satélite son de estructura muy diferente a la de los habitantes de la tierra.
“Según cálculos, la dimensión de aquellos es mucho mayor que la nuestra, siendo de proporciones irregulares.
“No pueden precisarse otros detalles, pues esto ha de ser objeto de ulteriores descubrimientos, que se obtendrán a medida que se vayan perfeccionando los aparatos, hasta cierto punto deficientes de que hoy disponemos.
“Puede de todas maneras afirmarse que existen en la luna centros importantes de población, en los que se notan un orden admirable de alineación en las vías o arterias principales por las que discurren gran número de seres vivientes cuya existencia acaba de ser descubierta por Juegel.
“Existen además extensiones vastísimas que acusan una vegetación fertilísima, atravesando aquellos territorios en diversas direcciones multitud de ríos de más o menos importancia.
“Se han observado asimismo en los mares de la luna, según la fotografía obtenida, algunos puntos negros que suponen barcos, aunque, de serlo, su configuración es muy distinta de la que tienen los conocidos entre nosotros.
“La revista extranjera de donde tomamos la noticia, se promete poder en breve publicar el resultado de otros experimentos importantes que se están intentando y que cree darán minuciosos e importantes detalles sobre tan admirable descubrimiento.”

Nosotros insertamos los anteriores renglones, y si no decimos que la luna está habitada, justo es, que si hay alguien que lo afirme, lo consignemos así en nuestro periódico.
 


Sirva al menos esta noticia como homenaje a D. Gaspar Esteva Ravassa, director de la publicación, poeta, intelectual, “liberar”,  … quien llegó a ser alcalde de Motril.

Del profesor Bernhard Juegel, a pesar de su importante descubrimiento, no he podido encontrar dato alguno.

Poco más, Paz y Santa Alegría.

Javier