jueves, 14 de junio de 2018

Cuanto gané, lo perdí; lo que presté, no lo tengo. ¡Solo tengo lo que dí!


Hoy quiero compartir un artículo que publicó el político español Ramón Suárez Picallo (Sada, 1894 - Buenos Aires, Argentina, 1964), en su exilio argentino para el diario La Hora, de Santiago de Chile:

LO QUE TE QUEDARÁ DE ESTA NOCHE

Por Ramón Suárez Picallo

En el cementerio de una severa ciudad castellana, hay una tumba innominada. Nadie sabe quien es, o quien fue el que duerme en ella su último sueño. Hay quien asegura que un gran señor y quien afirma que un hombre de modesto origen. Lo cierto es que nadie pasa por la vieja villa sin visitarla. ¿Por qué? Sencillamente por el epitafio que se lee sobre ella, expresión breve, sencilla, cabal y perfecta de la generosidad y de la placidez espiritual ante la vida y ante la muerte. El epitafio dice:

“Cuanto gané, lo perdí;
lo que presté, no lo tengo.
¡Sólo tengo lo que di!”

¿Moraleja? Sí. Una moraleja para esta noche pascual, noche de dádivas y de regalos, conjugando cabalmente el verbo dar. ¿A quién? Al primer niño pobre que encuentres, dándole una pelota o unos pasteles, mientras tú le llevas a los tuyos el paquete de los regalos; al primer anciano, que no tiene niños con quien pasar la noche, dándole para la cena y para dormir bajo casa cubierta; al primer triste y desconsolado, sin familia y sin hogar, dándole el bien de unas palabras amistosas y optimistas que pueden ser también dádiva de gran valía en una efemérides de amor, de ternura y de fraternidad humana.

Y no preguntes el nombre ni la condición moral ni social, del que recibe tu regalo. Cualquiera que sea, te recordará siempre para bien. Y cuando te vayas, como el señor del epitafio, sólo llevarás como bien ese recuerdo amable de lo que hayas dado.

24 de diciembre de 1949.

El texto está tomado de 

http://www.blogoteca.com/acsuarezpicallo/index.php?cod=76111

martes, 5 de junio de 2018

BAÑOS DE SIERRA ELVIRA




Los propietarios de los Baños de Sierra Elvira anuncian el cierre durante este verano de sus instalaciones en su página web (http://bsierraelvira.blogspot.com/), con pena confiesan que tras treinta y dos años de lucha, de esfuerzo, de alegría y de felicidad, permanecerán cerrados. Mal presagio.
Tuve el gusto de conocer hace ya tiempo a algún familiar de los propietarios, se de su buen trabajo y del esfuerzo realizado en esos años, pero una vez más asistimos inmutables a la pérdida de una de las joyas de nuestra provincia, no sabemos valorar que la corona del Reino de Granada está formada por muchas joyas como granos de la granada, todas valiosas.
El Balneario de Sierra Elvira, conocido y valorado desde la antigüedad romana, abrió sus puertas como hospedería a inicios del siglo XIX, desde 1840 se tienen noticias de las maravillosas curaciones obtenidas por su uso. Me llama la atención la carta que en 1842 publica El Eco del Comercio de Madrid en la que informa que D. Domingo López de Castro se ausenta de la corte para acudir a esos baños.

Cuentan que eran milagrosos los efectos de sus aguas sobre los que padecían fuertes dolores y males de la piel.
En 1840 el manantial formaba parte de la cueva, de un edificio destinado a venta donde se albergaban los usuarios.

Poco tiempo después el gobierno español lo declaró “de utilidad terapéutica”.
En 1868 pasó a ser propiedad del Conde de la Conquista quien instaló unos cangilones de barro, que subían el agua a la piscina en la que se bañaban los enfermos, utilizando la cueva con sudatorio. El Conde de la Conquista contrató para el Balneario a los mejores profesionales de la época, entre ellos a D. José Rubio Arguelles, médico miembro de lo que se llamó Liceo de Santo Domingo.

Fue esa una de sus épocas doradas.
Después vino una época de decaimiento y abandono en manos de distintos propietarios  hasta que en 1905 D. Felipe Campos de los Reyes adquiere el Balneario, es mérito suyo que el tranvía llegara hasta el Balneario.

Tras una época de esplendor el establecimiento volvió a decaer.
Adquirido por el Sr. López Atienza, éste ayudado por el Dr. Casado Torreblanca, reforma las instalaciones crean do una residencia a la altura de las mejores de Europa

Poco tiempo después se suceden distintos propietarios a los que el poco tiempo dedicado al balneario ayudó a su nuevo declive.
En 1925 lo adquiere D. Joaquín Leyva quien con los consejos del Dr. Benítez Gambín, introduce importantes innovaciones, un motor para subir el agua, duchas con hidro mezclador, estufa con ducha de vapor, duchas de vapor en los cuartos de primera, sala para vaporizaciones,…
Pocos años después, 1928, el Balneario es adquirido por el industrial granadino D. Diego Liñán Nieves, personaje olvidado a pesar de sus importantes contribuciones a la mejora de Granada.


En los años 30 atraviesa una nueva crisis, en 1933 cerró en la temporada de verano.

Crisis que se volverá a repetir en años sucesivos como recoge el diario IDEAL en 1963.


Su entorno fue noticia en otras épocas por la voladura de un tren por las fuerzas de la República en su entorno en 1937, el infortunado accidente en 1963 en el que un submarinista perdió la vida. Desde 1994 solo se ha mantenido la piscina.

Espero que esta pausa solo sea eso un pausa y que pronto los granadinos podamos disfrutar de este bello grano de nuestra granada.










PD. D. Antonio Vaquero Sánchez hace en febrero de 2019 dos importantes observaciones que no debo omitir.
La primera, más que justa, es un reconocimiento especial a D. Antonio Vaquero Cid, autor de las más importantes reformas realizadas en el balneario y promotor de la declaración de sus aguas como minero-medicinales. A su trabajo y al de sus herederos se debe el funcionamiento ininterrumpido del Balneario desde 1969 hasta el 2017; además de esas reformas su colaboración desinteresada para desarrollar en el mismo importantes pruebas deportivas debe de ser reconocida.
En el momento de redactar la entrada no tenía datos sobre él.
La segunda, el submarinista ahogado, creo que se debe solo a una involuntaria, pero errónea, interpretación de un texto.
En un párrafo pongo:
"Su entorno fue noticia en otras épocas por la voladura de un tren por las fuerzas de la República en 1937 y el infortunado accidente en 1963 en el que un submarinista perdió la vida."
Este accidente, en el entorno -repito, se produjo en la Raja Santa de Sierra Elvira. Por error omití la fecha, pero el hecho era cierto, como lo es que me refería al entorno, no al balneario.
Debo dar las gracias a D. Antonio Vaquero Sánchez por sus aportaciones.

miércoles, 30 de mayo de 2018

ANDANDO Y CANTANDO


Séneca afirmaba que:
“el azar tiene mucho poder sobre nosotros, puesto que, si vivimos, es por azar”.

Y creo que es cierto el azar dicta de quien nos enamoramos, quienes serán nuestros mejores amigos, que flor te sorprende, el guiño inesperado de una amiga,…

Y esta mañana buscando un sesudo libro sobre la iconografía de un monumento cayó en mis manos un libro de mi admirada Eulalia-Dolores de la Higuera, Andando y Cantando (Granada, Veleta al Sur, 1959), me resisto a no participaros algunos de sus bellos poemas:


          Dios está en todas partes. Lo sé.
Me lo enseñaron cuando era pequeña.
Más yo lo veo.



Lo veo ahora
          allí,
junto a la ventana,
donde mi madre
está sentada,
cosiendo.



Otras veces,
en aquel otro rincón,
donde ella,
inclinada sobre el libro,
lee
          sus oraciones.



Más tarde,
cuando me parte el pan.
O me habla.
O me mira.



Si.

Yo veo a Dios.




(Las ilustraciones son de la autora)

viernes, 6 de abril de 2018

Tradiciones pascuales




Revisaba mis notas sobre las tradiciones de Cuaresma y Semana Santa y he observado olvidé una y es una pena ya que su observancia en la forma adecuada puede ayudar a conocer los acontecimientos en la vida de alguna de mis amigas.
Lo lamento, los próximos doce meses serán inquietantes para algunas de ellas, ¿ocurrirá o no?, el tiempo les dará la respuesta, si es afirmativa mi felicitación, si no, siempre tendrán ocasión de hacer el conjuro el 20 de abril de 2019, sábado santo.
La tradición dice que apenas se termine la función religiosa de la Pascua de Resurrección las muchachas solteras que quieran averiguar si se casaran o han de morir con palma en los doce meses siguientes deberán quemar en su casa una ramita de palma, otra de laurel y otra de olivo bendecidas en la misa del Domingo de Ramos anterior.
Mientras se queman, la muchacha, que las contempla con mirada anhelante, debe cantar en voz baja esta copla, que es como la palabra misteriosa reveladora del enigma.

«Palma bendita,
Benditos ramos,
Decid si me casaré este año.»

La respuesta se obtiene del siguiente modo: si antes de quemarse los ramitos saltan sobre él fuego, chisporrotean con ruido, resisten a las llamas, la muchacha vivirá y se casará; si se queman sin rumor, quedando reducidos a ceniza, mal pronóstico para la muchacha que busca novio. 

Curiosa costumbre, ya perdida, que une la palma, el laurel y el olivo —símbolos de la gloria, el triunfo y la paz, respectivamente— y que me recuerda un soneto de Petrarca, el CCXXX

Non lauro, o palma, ma tranquilla oliva
Pietà mi manda; e ’l tempo rasserena;
E ’l pianto asciuga; e vuol’ancor ch’i’ viva.

(Ni laurel ni palma, más sereno olivo
Piedad me manda, y ya al tiempo serena
y el llanto enjuga, y quiere que yo viva.)

El Defensor de Granada que recogía en 1914 esta tradición hablaba de su extensión por el litoral mediterráneo, Levante español, Francia e Italia.

Y acabo, hoy en Granada casi no se usa el laurel el Domingo de Ramos, pero hay solución, el Domingo de Ramos del año que viene, 14 de abril, acudid a los cultos con una rama de laurel, el olivo y la palma se os ofrecerán en la reunión; siempre podréis decir que lleváis el laurel en homenaje a la II República cuyo aniversario coincide, vuestros amigos os miraran con sorpresa, yo con alegría.

Y acabo con un guiño republicano pero con la confianza en Dios que os ama, ayer Él me confesaba que su amigo Miqueas acertó:

“…echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” (Miqueas 7:19)

y es que valéis mucho para Él (Isaías 43:4-6).

Paz y santa Alegría

Javier

domingo, 1 de abril de 2018

Pascua 2018


Campanillas de Gloria





Hoy me quiero referir a las Campanillas de Gloria, y es que esas pequeñas campanas que hemos podido ver en las calles han sido durante tiempo inmemorial una costumbre típica de Granada, el Sábado de Gloria, una vez las campanas de la Catedral repicaban anunciando la Resurrección y eran contestadas por las de todas las iglesias de la diócesis, los jóvenes y mayores realizaban grandes detonaciones con escopetas y pistolas en las azoteas, mientras los niños corrían perros con latas atadas al rabo y repicaban rabiosamente en campanillas de barro, esta sonora costumbre venía acompañada según documentos conservados en el Museo de la Casa de los Tiros con lanzamiento de berzas y patatas a los viandantes que andaban confiados por las calles.
Debo de decir que si el lanzamiento de berzas u patatas decayó gracias al celo de los agentes de la autoridad o quizás, como se señalaba en 1918 por el Noticiero Granadino, por la subida del precio de los artículos agrícolas; los disparos no cesaban, la prensa recoge que algún año hubo más de 4.000 disparos en las calles de Granada, “desahogos rifeños” fueron llamados en 1912 por un anónimo colaborador de El Defensor de Granada, que solo desaparecieron cuando se instaura la II República y decae el interés ante las costumbres religiosas. Desde 1931 para acá pocas veces se han producido estas ruidosas manifestaciones.
La tradición que si se mantuvo fue la de las campanillas de Gloria, quizás por formar parte de juegos infantiles ligados a las estaciones del año.
En los años veinte del siglo pasado la Cofradía del Señor de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora con sede en Santa Escolástica comienza a ir acompañada de niños llevando faroles alrededor de un paso con el Niño Resucitado, el ingenio popular termina denominando a estos niños facundillos, burlándose de su baja altura y el farol.
La canción de corro dice:
.
Por la carretera sube, 
¿quién sube?, ¿quién sube? 
Facundo con un farol. 
Auxilio, guardias civiles, 
civiles, civiles, 
que en mi casa hay un ladrón. 
Ha roto siete tinajas, 
tinajas, tinajas; 
ha roto siete tinajas, 
un barril y un garrafón.
.
Las costumbres imperantes en los años en los que estos niños empezaron a salir, los miércoles en el itinerario regular y el viernes hasta el Campo del Príncipe, no permitían emitir ruido alguno, por lo que debemos diferenciar el origen de los facundillos de las campanillas de Gloria. Sirva como ejemplo de esta severidad con la emisión de ruidos el incendio ocurrido en la noche del Viernes Santo de 1908 en el ventorrillo denominado El Rey Chico, en la Cuesta de los Chinos, tanto el campanero de San Pedro como el de la Catedral se negaron a tocar a incendio para no romper el silencio debido en esas fechas, cuando las autoridades obligaron a los campaneros al toque ya habían transcurrido varias horas y el merendero no era más que cenizas.
Con el tiempo los facundillos fueron desapareciendo, fue con el renacer de los mismos, en 1981, cuando cambiadas las costumbres sustituyen los farolillos por las campanillas de Gloria que toman prestadas de una tradición secular anterior a ellos.
Es decir, los facundillos tocan hoy campanillas de Gloria, pero éstas son una costumbre de los niños de Granada muy anterior a la existencia de ellos.


Y acabo, que aunque la Octava de Pascua engloba a los ocho días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el II Domingo de Pascua proceden los buenos deseos al principio.
Ya solo me queda desearos una Feliz Pascua, Jesús vence a la muerte, ahora nos toca a nosotros vencer a la apatía, tenemos ocho días para ensayar cara de creer en la Resurrección, sonrisa de nuestra certeza en la Gracia gratuita de nuestro perdón, así que al espejo y a ensayar, un secreto antes de los ensayos: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13), así que borrar arrugas del corazón, llegan a la cara.
Poco más, la confianza de que a pesar de nuestra ignorancia Dios nos quiere, que valemos mucho para Él (Isaías 43:4-6), ¿Cómo no si su Hijo murió desnudo y en cruz?
Paz y santa Alegría
Javier
(Las manos inocentes me las prestan mis nietos)

viernes, 16 de marzo de 2018

Domingo de Lázaro


Días pasados leía la noticia de un militar español que ha recibido la máxima condecoración militar de la UE por su actuación en Mali repeliendo un ataque yihadista, me sorprendía porque son muy escasos los merecedores de esa distinción –cinco-; porque es el único español que la ha recibido, y porque su hazaña bélica, perdón, con armas en defensa de población civil, la realizó en bañador –era lo que llevaba en ese momento-. Pero especialmente por sus palabras: “Uno es militar las 24 horas del día. Nunca cuelgas el uniforme”, máxime cuando iba en bañador.
El comandante Franco Fernández merece esa distinción y nuestro reconocimiento.
La noticia y especialmente sus palabras me recordaron nuestro presente, el médico ya no vive en el pueblo, hoy suena extraño decir que un médico, p. ej. d. Emilio Jiménez Amigo, se dedicó cincuenta años al barrio en que vivía –el Albayzín-, claro que quizás sea la placa que le dedicaron en el barrio la única dedicada a un médico; el maestro ya no se vive en el pueblo al que sirve; el farmacéutico, más de lo mismo; el guardia civil, ídem, eadem; el cura,… ¿Quién le puede comentar a cualquiera de ellos ¿cómo está Isabel la buñolera?, ninguno la conoce. Qué pena. Pocos pueden decir como el Comandante Franco que su vocación ocupa las 24 horas del día, hasta cuando se está en bañador.
Pero una vez más me he desviado, el tema de hoy era el tiempo litúrgico, me explicaré, en estas semanas me he dedicado en unos medios u otros a recoger por escrito mis recuerdos de Cuaresma, si un día os recordé el Domingo de Rebeca o del Oculi, otro os hablé del llamado Miércoles de Epheta, del sordo, o del ciego, que ambas denominaciones sobrevivían, en el que los catecúmenos que iban a ser recibidos en la Pascua eran examinados; miércoles en el que los niños celebrábamos el entierro de la vieja, costumbre que ya comenté anteriormente por lo que omito su descripción que encontrareis en otra entrada de este blog; otro día lo dediqué al Domingo de Laetare o de los Cinco Panes, día en el que los Papas bendicen la Rosa de Oro, y hoy me toca el último, el V Domingo de Pascua, el próximo día 18, llamado Domingo de Lázaro o Domingo de Pascua. Y a él quiero dedicar este comentario.
Comenzaré diciendo que yo fui un niño afortunado, viví mi infancia en la Acera del Darro dónde nací, lugar que por aquellos años era una de las dos entradas de Granada, a Granada se entraba por el Triunfo o por el Puente del Genil, a veinte metros escasos de mi casa estaba la parada de todos los tranvías de la vega y un poco más allá la parada de las “alsinas”, el circo se instalaba en mi puerta, la feria a unos pasos, los ebanistas recogían álamos en la encrucijada del Genil con el Darro, las gatas parían bajo el puente, por el puente pasaban centenares de personajes y como decía el dicho popular “todos los días pasa un tonto por el puente del Genil”, aprendí a reconocerlos por la sombra, en especial a los que gastaban o gastan, que aún los hay, ínfulas, llevaran toga, birrete o alzacuellos.
¡Ay!, una vez más me alejo, trataré de centrarme. El V Domingo de Cuaresma era un día especial, la luna nueva que siempre le precede –como recordaréis la Semana Santa se celebra el primer domingo de luna llena después del equinoccio primaveral (alrededor del 21 de marzo), luego el domingo anterior al de Ramos cae después de la Luna nueva-, nos recordaba que tras la muerte corporal hay una vida gloriosa y la Iglesia desde tiempo secular quiso que en este domingo los cristianos recordáramos la Resurrección de Lázaro, lectura que durante mucho tiempo se hacia este día.
En el mismo día, junto a la belleza de la Resurrección, se realizaba –si mal no recuerdo- el “oscurecimiento” de nuestras iglesias, los altares se cubrían de inmensos paños morados, toda la estructura del edificio parecía llamarnos al arrepentimiento, al silencio, a la esperanza en la Resurrección de Jesús que ya veíamos próxima.
Este Domingo de Lázaro es una de las costumbres más antiguas documentadas sobre la pasión, nuestros hermanos ortodoxos lo celebran el sábado previo al Domingo de Ramos y ya nuestra paisana la virgen Egeria narra que en el año 382 se acostumbraba en Jerusalén a congregarse a la hora séptima, la una después del mediodía, en el Lazarium o Betania donde se celebraba con cánticos y lecturas la resurrección de Lázaro.
La costumbre se extendió con el tiempo a toda la cristiandad, unos, los ortodoxos, continúan celebrándolo el sábado previo al Domingo de Ramos; otros, los católicos e iglesias segregadas de esta corriente, lo celebran el domingo anterior –debo agradecer a mi amigo el pastor Metodista Fernando Santillana sus comunicaciones desde Centroamérica sobre éstas y otras celebraciones-. Costumbre que algún amigo mío quiso ver como exclusiva de Granada (Mariano Cruz Romero, Ritual de la Cocina Albaycinera, pág. 16) pero que no lo es.
Lo que si es propio de Granada, que no solo del Albayzín como apuntaba mi amigo Mariano –excelente persona con la que compartí juegos infantiles y más-, son los Roscos de San Lázaro, costumbre ya casi desparecida. Debo a mis amigos José Miguel Reyes, excelente conocedor de las tradiciones molineras de Granada, y David Cuerva, párroco de Viznar, la localización de establecimientos que vendan en estos días éstos roscos, los dulces, previo encargo en la casa Pasteles, los de siempre, los roscos de garbanzo en los quioscos de Plaza Nueva y Plaza de la Mariana y en la panadería de la calle de San Antón.




Pero si he de ser sincero debo citar también las costumbres más crueles alrededor de este este domingo, costumbres que desaparecieron en 1834, imagináis, ayer, que a veces creemos que son costumbres medievales, y es que hasta dicho año se mantuvo la costumbre de que la Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de la Misericordia, del Hospital del Corpus Christi diera entierro piadoso a los cuerpos de los ajusticiados en el año anterior; tras la ejecución de los condenados sus cuartos –entiéndase fragmentos del cuerpo humano- o cadáveres se mantenían a la vista, sin darles sepultura, un palo señalaba su localización y servía para que el viajante, en nuestro caso, los que atravesaban el puente arrojaban una piedra sobre ellos a la vez que rezaban un padre nuestro para su eterno descanso.Este día se recogían los restos, cráneos con restos de pelo, huesos destrozados por las alimañas,…, y se exponían sobre una inmunda bayeta para recoger fondos para la Hermandad.
Como dicen antiguos documentos:
«Está fundada en este hospital una grandiosa cofradía, con título del Santísimo Cuerpo y Cristo y Misericordia, exenta del prelado para la provisión del  rector. que se ha de proveer en hijo de  hermano y cofrade. Acompaña esta cofradía a los ajusticiados con mucha cera y los entierra y ansi mesmo hace el domingo de Lázaro una solemnísima procesión o entierro a los que han echo quartos o han asaetado, cuyas casas llega la mayor nobleza y caballería de Granada y los entierros en capilla dedicada para este efecto. Gánase todos los días en esta santa casa indulgencias plenarias, por donde es muy frecuentada y se celebran en ella muchas misas, hasta la una del día, a donde todos los clérigos pobres y forasteros tienen cierta limosna de la misa. Hacen los hermanos desta insigne cofradía grandes y apretadas pruebas de cristianos viejos, y a los que vienen a pobreza se les acude con limosnas y loa entierran a costa de la cofradía».
Y acabo, que mañana a mediodía me pillará la luna nueva que anuncia la resurrección de Lázaro y debo descansar-
Y además no todo tiene que ser triste, os he recordado que se `puede reconocer a un tonto lleve toga, alzacuellos o birrete, os he recordado los roscos de san Lázaro, y lo más importante os recuerdo la certeza de que valemos mucho para Dios (Isaías 43:4-6), confiad en Él.
Paz y santa Alegría
Javier