miércoles, 30 de mayo de 2018

ANDANDO Y CANTANDO


Séneca afirmaba que:
“el azar tiene mucho poder sobre nosotros, puesto que, si vivimos, es por azar”.

Y creo que es cierto el azar dicta de quien nos enamoramos, quienes serán nuestros mejores amigos, que flor te sorprende, el guiño inesperado de una amiga,…

Y esta mañana buscando un sesudo libro sobre la iconografía de un monumento cayó en mis manos un libro de mi admirada Eulalia-Dolores de la Higuera, Andando y Cantando (Granada, Veleta al Sur, 1959), me resisto a no participaros algunos de sus bellos poemas:


          Dios está en todas partes. Lo sé.
Me lo enseñaron cuando era pequeña.
Más yo lo veo.



Lo veo ahora
          allí,
junto a la ventana,
donde mi madre
está sentada,
cosiendo.



Otras veces,
en aquel otro rincón,
donde ella,
inclinada sobre el libro,
lee
          sus oraciones.



Más tarde,
cuando me parte el pan.
O me habla.
O me mira.



Si.

Yo veo a Dios.




(Las ilustraciones son de la autora)

viernes, 6 de abril de 2018

Tradiciones pascuales




Revisaba mis notas sobre las tradiciones de Cuaresma y Semana Santa y he observado olvidé una y es una pena ya que su observancia en la forma adecuada puede ayudar a conocer los acontecimientos en la vida de alguna de mis amigas.
Lo lamento, los próximos doce meses serán inquietantes para algunas de ellas, ¿ocurrirá o no?, el tiempo les dará la respuesta, si es afirmativa mi felicitación, si no, siempre tendrán ocasión de hacer el conjuro el 20 de abril de 2019, sábado santo.
La tradición dice que apenas se termine la función religiosa de la Pascua de Resurrección las muchachas solteras que quieran averiguar si se casaran o han de morir con palma en los doce meses siguientes deberán quemar en su casa una ramita de palma, otra de laurel y otra de olivo bendecidas en la misa del Domingo de Ramos anterior.
Mientras se queman, la muchacha, que las contempla con mirada anhelante, debe cantar en voz baja esta copla, que es como la palabra misteriosa reveladora del enigma.

«Palma bendita,
Benditos ramos,
Decid si me casaré este año.»

La respuesta se obtiene del siguiente modo: si antes de quemarse los ramitos saltan sobre él fuego, chisporrotean con ruido, resisten a las llamas, la muchacha vivirá y se casará; si se queman sin rumor, quedando reducidos a ceniza, mal pronóstico para la muchacha que busca novio. 

Curiosa costumbre, ya perdida, que une la palma, el laurel y el olivo —símbolos de la gloria, el triunfo y la paz, respectivamente— y que me recuerda un soneto de Petrarca, el CCXXX

Non lauro, o palma, ma tranquilla oliva
Pietà mi manda; e ’l tempo rasserena;
E ’l pianto asciuga; e vuol’ancor ch’i’ viva.

(Ni laurel ni palma, más sereno olivo
Piedad me manda, y ya al tiempo serena
y el llanto enjuga, y quiere que yo viva.)

El Defensor de Granada que recogía en 1914 esta tradición hablaba de su extensión por el litoral mediterráneo, Levante español, Francia e Italia.

Y acabo, hoy en Granada casi no se usa el laurel el Domingo de Ramos, pero hay solución, el Domingo de Ramos del año que viene, 14 de abril, acudid a los cultos con una rama de laurel, el olivo y la palma se os ofrecerán en la reunión; siempre podréis decir que lleváis el laurel en homenaje a la II República cuyo aniversario coincide, vuestros amigos os miraran con sorpresa, yo con alegría.

Y acabo con un guiño republicano pero con la confianza en Dios que os ama, ayer Él me confesaba que su amigo Miqueas acertó:

“…echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” (Miqueas 7:19)

y es que valéis mucho para Él (Isaías 43:4-6).

Paz y santa Alegría

Javier

domingo, 1 de abril de 2018

Pascua 2018


Campanillas de Gloria





Hoy me quiero referir a las Campanillas de Gloria, y es que esas pequeñas campanas que hemos podido ver en las calles han sido durante tiempo inmemorial una costumbre típica de Granada, el Sábado de Gloria, una vez las campanas de la Catedral repicaban anunciando la Resurrección y eran contestadas por las de todas las iglesias de la diócesis, los jóvenes y mayores realizaban grandes detonaciones con escopetas y pistolas en las azoteas, mientras los niños corrían perros con latas atadas al rabo y repicaban rabiosamente en campanillas de barro, esta sonora costumbre venía acompañada según documentos conservados en el Museo de la Casa de los Tiros con lanzamiento de berzas y patatas a los viandantes que andaban confiados por las calles.
Debo de decir que si el lanzamiento de berzas u patatas decayó gracias al celo de los agentes de la autoridad o quizás, como se señalaba en 1918 por el Noticiero Granadino, por la subida del precio de los artículos agrícolas; los disparos no cesaban, la prensa recoge que algún año hubo más de 4.000 disparos en las calles de Granada, “desahogos rifeños” fueron llamados en 1912 por un anónimo colaborador de El Defensor de Granada, que solo desaparecieron cuando se instaura la II República y decae el interés ante las costumbres religiosas. Desde 1931 para acá pocas veces se han producido estas ruidosas manifestaciones.
La tradición que si se mantuvo fue la de las campanillas de Gloria, quizás por formar parte de juegos infantiles ligados a las estaciones del año.
En los años veinte del siglo pasado la Cofradía del Señor de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora con sede en Santa Escolástica comienza a ir acompañada de niños llevando faroles alrededor de un paso con el Niño Resucitado, el ingenio popular termina denominando a estos niños facundillos, burlándose de su baja altura y el farol.
La canción de corro dice:
.
Por la carretera sube, 
¿quién sube?, ¿quién sube? 
Facundo con un farol. 
Auxilio, guardias civiles, 
civiles, civiles, 
que en mi casa hay un ladrón. 
Ha roto siete tinajas, 
tinajas, tinajas; 
ha roto siete tinajas, 
un barril y un garrafón.
.
Las costumbres imperantes en los años en los que estos niños empezaron a salir, los miércoles en el itinerario regular y el viernes hasta el Campo del Príncipe, no permitían emitir ruido alguno, por lo que debemos diferenciar el origen de los facundillos de las campanillas de Gloria. Sirva como ejemplo de esta severidad con la emisión de ruidos el incendio ocurrido en la noche del Viernes Santo de 1908 en el ventorrillo denominado El Rey Chico, en la Cuesta de los Chinos, tanto el campanero de San Pedro como el de la Catedral se negaron a tocar a incendio para no romper el silencio debido en esas fechas, cuando las autoridades obligaron a los campaneros al toque ya habían transcurrido varias horas y el merendero no era más que cenizas.
Con el tiempo los facundillos fueron desapareciendo, fue con el renacer de los mismos, en 1981, cuando cambiadas las costumbres sustituyen los farolillos por las campanillas de Gloria que toman prestadas de una tradición secular anterior a ellos.
Es decir, los facundillos tocan hoy campanillas de Gloria, pero éstas son una costumbre de los niños de Granada muy anterior a la existencia de ellos.


Y acabo, que aunque la Octava de Pascua engloba a los ocho días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el II Domingo de Pascua proceden los buenos deseos al principio.
Ya solo me queda desearos una Feliz Pascua, Jesús vence a la muerte, ahora nos toca a nosotros vencer a la apatía, tenemos ocho días para ensayar cara de creer en la Resurrección, sonrisa de nuestra certeza en la Gracia gratuita de nuestro perdón, así que al espejo y a ensayar, un secreto antes de los ensayos: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13), así que borrar arrugas del corazón, llegan a la cara.
Poco más, la confianza de que a pesar de nuestra ignorancia Dios nos quiere, que valemos mucho para Él (Isaías 43:4-6), ¿Cómo no si su Hijo murió desnudo y en cruz?
Paz y santa Alegría
Javier
(Las manos inocentes me las prestan mis nietos)

viernes, 16 de marzo de 2018

Domingo de Lázaro


Días pasados leía la noticia de un militar español que ha recibido la máxima condecoración militar de la UE por su actuación en Mali repeliendo un ataque yihadista, me sorprendía porque son muy escasos los merecedores de esa distinción –cinco-; porque es el único español que la ha recibido, y porque su hazaña bélica, perdón, con armas en defensa de población civil, la realizó en bañador –era lo que llevaba en ese momento-. Pero especialmente por sus palabras: “Uno es militar las 24 horas del día. Nunca cuelgas el uniforme”, máxime cuando iba en bañador.
El comandante Franco Fernández merece esa distinción y nuestro reconocimiento.
La noticia y especialmente sus palabras me recordaron nuestro presente, el médico ya no vive en el pueblo, hoy suena extraño decir que un médico, p. ej. d. Emilio Jiménez Amigo, se dedicó cincuenta años al barrio en que vivía –el Albayzín-, claro que quizás sea la placa que le dedicaron en el barrio la única dedicada a un médico; el maestro ya no se vive en el pueblo al que sirve; el farmacéutico, más de lo mismo; el guardia civil, ídem, eadem; el cura,… ¿Quién le puede comentar a cualquiera de ellos ¿cómo está Isabel la buñolera?, ninguno la conoce. Qué pena. Pocos pueden decir como el Comandante Franco que su vocación ocupa las 24 horas del día, hasta cuando se está en bañador.
Pero una vez más me he desviado, el tema de hoy era el tiempo litúrgico, me explicaré, en estas semanas me he dedicado en unos medios u otros a recoger por escrito mis recuerdos de Cuaresma, si un día os recordé el Domingo de Rebeca o del Oculi, otro os hablé del llamado Miércoles de Epheta, del sordo, o del ciego, que ambas denominaciones sobrevivían, en el que los catecúmenos que iban a ser recibidos en la Pascua eran examinados; miércoles en el que los niños celebrábamos el entierro de la vieja, costumbre que ya comenté anteriormente por lo que omito su descripción que encontrareis en otra entrada de este blog; otro día lo dediqué al Domingo de Laetare o de los Cinco Panes, día en el que los Papas bendicen la Rosa de Oro, y hoy me toca el último, el V Domingo de Pascua, el próximo día 18, llamado Domingo de Lázaro o Domingo de Pascua. Y a él quiero dedicar este comentario.
Comenzaré diciendo que yo fui un niño afortunado, viví mi infancia en la Acera del Darro dónde nací, lugar que por aquellos años era una de las dos entradas de Granada, a Granada se entraba por el Triunfo o por el Puente del Genil, a veinte metros escasos de mi casa estaba la parada de todos los tranvías de la vega y un poco más allá la parada de las “alsinas”, el circo se instalaba en mi puerta, la feria a unos pasos, los ebanistas recogían álamos en la encrucijada del Genil con el Darro, las gatas parían bajo el puente, por el puente pasaban centenares de personajes y como decía el dicho popular “todos los días pasa un tonto por el puente del Genil”, aprendí a reconocerlos por la sombra, en especial a los que gastaban o gastan, que aún los hay, ínfulas, llevaran toga, birrete o alzacuellos.
¡Ay!, una vez más me alejo, trataré de centrarme. El V Domingo de Cuaresma era un día especial, la luna nueva que siempre le precede –como recordaréis la Semana Santa se celebra el primer domingo de luna llena después del equinoccio primaveral (alrededor del 21 de marzo), luego el domingo anterior al de Ramos cae después de la Luna nueva-, nos recordaba que tras la muerte corporal hay una vida gloriosa y la Iglesia desde tiempo secular quiso que en este domingo los cristianos recordáramos la Resurrección de Lázaro, lectura que durante mucho tiempo se hacia este día.
En el mismo día, junto a la belleza de la Resurrección, se realizaba –si mal no recuerdo- el “oscurecimiento” de nuestras iglesias, los altares se cubrían de inmensos paños morados, toda la estructura del edificio parecía llamarnos al arrepentimiento, al silencio, a la esperanza en la Resurrección de Jesús que ya veíamos próxima.
Este Domingo de Lázaro es una de las costumbres más antiguas documentadas sobre la pasión, nuestros hermanos ortodoxos lo celebran el sábado previo al Domingo de Ramos y ya nuestra paisana la virgen Egeria narra que en el año 382 se acostumbraba en Jerusalén a congregarse a la hora séptima, la una después del mediodía, en el Lazarium o Betania donde se celebraba con cánticos y lecturas la resurrección de Lázaro.
La costumbre se extendió con el tiempo a toda la cristiandad, unos, los ortodoxos, continúan celebrándolo el sábado previo al Domingo de Ramos; otros, los católicos e iglesias segregadas de esta corriente, lo celebran el domingo anterior –debo agradecer a mi amigo el pastor Metodista Fernando Santillana sus comunicaciones desde Centroamérica sobre éstas y otras celebraciones-. Costumbre que algún amigo mío quiso ver como exclusiva de Granada (Mariano Cruz Romero, Ritual de la Cocina Albaycinera, pág. 16) pero que no lo es.
Lo que si es propio de Granada, que no solo del Albayzín como apuntaba mi amigo Mariano –excelente persona con la que compartí juegos infantiles y más-, son los Roscos de San Lázaro, costumbre ya casi desparecida. Debo a mis amigos José Miguel Reyes, excelente conocedor de las tradiciones molineras de Granada, y David Cuerva, párroco de Viznar, la localización de establecimientos que vendan en estos días éstos roscos, los dulces, previo encargo en la casa Pasteles, los de siempre, los roscos de garbanzo en los quioscos de Plaza Nueva y Plaza de la Mariana y en la panadería de la calle de San Antón.




Pero si he de ser sincero debo citar también las costumbres más crueles alrededor de este este domingo, costumbres que desaparecieron en 1834, imagináis, ayer, que a veces creemos que son costumbres medievales, y es que hasta dicho año se mantuvo la costumbre de que la Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de la Misericordia, del Hospital del Corpus Christi diera entierro piadoso a los cuerpos de los ajusticiados en el año anterior; tras la ejecución de los condenados sus cuartos –entiéndase fragmentos del cuerpo humano- o cadáveres se mantenían a la vista, sin darles sepultura, un palo señalaba su localización y servía para que el viajante, en nuestro caso, los que atravesaban el puente arrojaban una piedra sobre ellos a la vez que rezaban un padre nuestro para su eterno descanso.Este día se recogían los restos, cráneos con restos de pelo, huesos destrozados por las alimañas,…, y se exponían sobre una inmunda bayeta para recoger fondos para la Hermandad.
Como dicen antiguos documentos:
«Está fundada en este hospital una grandiosa cofradía, con título del Santísimo Cuerpo y Cristo y Misericordia, exenta del prelado para la provisión del  rector. que se ha de proveer en hijo de  hermano y cofrade. Acompaña esta cofradía a los ajusticiados con mucha cera y los entierra y ansi mesmo hace el domingo de Lázaro una solemnísima procesión o entierro a los que han echo quartos o han asaetado, cuyas casas llega la mayor nobleza y caballería de Granada y los entierros en capilla dedicada para este efecto. Gánase todos los días en esta santa casa indulgencias plenarias, por donde es muy frecuentada y se celebran en ella muchas misas, hasta la una del día, a donde todos los clérigos pobres y forasteros tienen cierta limosna de la misa. Hacen los hermanos desta insigne cofradía grandes y apretadas pruebas de cristianos viejos, y a los que vienen a pobreza se les acude con limosnas y loa entierran a costa de la cofradía».
Y acabo, que mañana a mediodía me pillará la luna nueva que anuncia la resurrección de Lázaro y debo descansar-
Y además no todo tiene que ser triste, os he recordado que se `puede reconocer a un tonto lleve toga, alzacuellos o birrete, os he recordado los roscos de san Lázaro, y lo más importante os recuerdo la certeza de que valemos mucho para Dios (Isaías 43:4-6), confiad en Él.
Paz y santa Alegría
Javier

sábado, 6 de enero de 2018

Melchor, nuestro paisano

Una vez más tarde, el deseo de documentarme no me permite llegar a tiempo, si hubiera estudiado periodismo me temo me hubiesen despedido el primer día; el cierre de las galeradas se habría producido horas antes de acabar mi texto. El 7 de enero hablaré del 6.
Pero como sois más pacientes y el tema lo merece trataré de contarlo.
Recordaba con mis nietos y nietas, hijas y demás familia que para los granadinos la festividad de los Reyes Magos tiene un significado especial y no solo porque sea la única ciudad española que lleva más de un siglo ofreciendo una cabalgata de Reyes –posiblemente la más antigua-, sino porque la presencia de Granada en el portal de Belén se remonta a hace 2018 años.
Sí, me explicaré, en mis buscas y rebuscas por las hemerotecas aún recuerdo el día que encontré un artículo del genial Zirto, uno de los mejores periodistas que han retratado Granada (Zirto, Cándido García Ortiz de Villajos, toledano de nacimiento y granadino por convicción, redactor jefe de IDEAL durante muchos años y Jefe de Administración de la Hacienda Pública en Granada, publicó durante decenas unas siluetas de Granada).
El día 1 de enero de 1935, Zirto nos recordaba las investigaciones realizadas en 1769 por el P. Francisco de Alcántara, religioso franciscano, tras las que pudo afirmar que el rey Melchor era granadino y que el oro ofrecido había sido extraído del Darro.
Es posible que alguno no se lo crea pero como señalaba Zirto “la fiesta de los Reyes Magos es la fiesta de los crédulos”, creer es el pasaporte de la felicidad.


Evidencias quedaron en la Biblia, el salmo 72 lo anunciaba: 
“Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: Los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
Y arrodillarse han á él todos los reyes; Le servirán todas las gentes.
Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.”
(Salmo 72:10-13)
En el siglo VI el venerable Beda lo confirma Melchor, Gaspar y Baltasar procedían de Europa, Asía y África, volveré a la Biblia, Tharsis=Andalucía, Sheba=Saba, en Etiopía; Seba=Yemen.
Y acabo, la noche de ilusión ha acabado también, ahora nos toca soñar en ese mundo feliz que nos anuncia el salmista:
“Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.”
Nuestro paisano Melchor nos ayudará en este sueño.
Para acompañar el comentario pondré un fragmento de la cabecera del artículo de Zirto y la imagen más antigua que se conserva de los Reyes Magos en San Apolinar Nuovo, Rávena (Italia).



viernes, 22 de diciembre de 2017

El Gallo de Navidad II

Belén montado por el Ayuntamiento de Granada en 2017


En la nota anterior os contaba una vieja costumbre heredada de mi madre que mantenemos en mi casa, en el portal de Belén no puede faltar un gallo, os recordaba que desconocía las orígenes de esa costumbre, lo hacía mi abuelo, lo hacía mi madre, lo ha mantenido mis hermanos y hermana, lo mantienen mis hijas y espero lo hagan mis nietos; os contaba también que había encontrado un villancico que recogía esta tradición:

A las doce de la noche,
un gallo me despertó,
con su canto tan alegre,
diciendo Cristo nació.

Os decía que según leyendas muy antiguas fue el gallo quien dio el primer testimonio del nacimiento de nuestro Salvador, él que al presenciar el acontecimiento cantó rápidamente para pregonar la buena nueva: primero despertando a la mula y al buey, luego llamando a los pastores y a sus ovejas y más tarde a las gentes que vivían en la región, y que el Evangelio Egipcio de Jesús recogía la importancia del canto del gallo en el nacimiento e infancia de Jesús; no me alargaré más podéis leerla más abajo pero hoy os quiero transmitir otra bella historia que me contaron.

Mi pobre gallo, un pelín deteriorado por el paso del tiempo


En la noche de Navidad, al nacer Jesús un gallo gritó: “¡Christus natus est!, ¡Christus natus est!” (Cristo ha nacido); al oírlo el pato graznó: “¿Quando?, ¿Quando?”; el cuervo, moviendo sus alas como dándose importancia, graznó: “In hac nocte” (En esta noche); el buey sobresaltado mugió: “¿Ubi? ¿Ubi?” (¡Dónde!, ¡Dónde!), a lo que respondió una pequeña oveja con un balido: “Betlehem, Betlehem” y el asno, deseando calentar al niño con su aliento, rebuzno: “¡Eamus!, ¡Eamus!” (vamos, vamos).

Quien me la contó dijo que la historia era cierta y que en la noche del veinticuatro los animales hablan como las personas para alabar a nuestro niño Dios, ¿será posible?. Yo, en recuerdo a estas bellas criaturas de Dios sigo poniendo el gallo, si hablan o no el día 25 me lo contáis.