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martes, 14 de abril de 2020

ANTES QUE REYES, GATOS

Con ocasión del aniversario de la II República española copio un texto de Mark Twain en Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo.



CAPITULO 40. TRES AÑOS MÁS TARDE.

... El resultado de esta revolución sería el establecimiento de una república.
…
Clarence estaba de acuerdo conmigo en lo de la revolución pero con modificaciones. La idea que tenía era la de una república sin clases privilegiadas, pero a cuya cabeza estuviera una familia real hereditaria en lugar de un primer mandatario elegido. Creía que ninguna nación que haya conocido el alborozo de rendir culto y veneración a una dinastía real podía ser privada de ella sin que languideciese hasta morir de melancolía. Alegué que los reyes son peligrosos. Entonces los reemplazaremos por gatos, propuso. Estaba convencido de que una real familia gatuna podía cumplir las funciones pertinentes: serían tan útiles como cualquier otra familia real, no tendrían menos conocimientos, poseerían las mismas virtudes y serían capaces de las mismas traiciones, tendrían la misma propensión a armar embrollos y tremolinas con otros gatos, resultarían risiblemente vanidosos y absurdos sin jamás darse cuenta de ello, saldrían baratísimos y, por último, ostentarían un derecho divino tan solvente como cualquier otra casa real, de modo que «Micifuz VII, o Micifuz XI, o Micifuz XIV, soberano por la gracia de Dios», les quedaría igual de bien que a cualquiera de esos mininos de dos piernas que moraban en palacio.



… Como la veneración de la realeza está fundada en la irracionalidad, estos graciosos e inofensivos gatos podrían fácilmente llegar a ser tan sagrados como cualquier otra realeza, e incluso más, porque se empezaría a observar que no mandaban… sufrir crueldades o injusticias del tipo que fuere, de modo que debían ser merecedores de amor y reverencia más profundos que los reyes humanos habituales, y de hecho así ocurría….
Antes de que pasaran cuarenta años, Europa entera sería gobernada por gatos, gatos de nuestra producción. Se iniciaría entonces el reinado de la paz universal, que continuaría por toda la eternidad... ¡Miaaaaauuuuu!. Fffuuusss.



ILUSTRACIONES DE ELDAR ZAKIROV Y TOKUHIRO KAWAI

martes, 9 de mayo de 2017

Caídos por España




Ayer me sorprendí al pasar por la plaza de Alonso Cano al comprobar que unos operarios eliminaban la leyenda que en la pared del Sagrario nos recuerda al héroe ignorado del llamado Glorioso Movimiento Nacional, ignorado porque ni los suyos le hicieron caso, amén de lo extraño que resulta llamar “Glorioso” a un golpe de estado que ocasionó, bien directa o indirectamente a través de la cruel represión sobre los vencidos, más de quinientos mil muertos, el exilio de más de cuatrocientas cincuenta mil personas y la parálisis cultural y democrática de España durante decenios.

Ya era hora, así que felicito a las autoridades eclesiásticas por la decisión tomada.


Esa inscripción me ha llamado la atención en numerosas ocasiones, porque y es un hecho desconocido para muchos ni esa ni las numerosas inscripciones que se levantaron en los muros de templos españoles fue responsabilidad de los curas, aunque muchos matacuras hayan querido mantener lo contrario.

Fue Franco quien el día 16 de noviembre de 1938 dispuso que para perenne recuerdo y ejemplo para los españoles que:
“… en los muros de cada Parroquia figurará una inscripción que contenga los nombres de sus Caídos, ya en la presente Cruzada, ya víctimas de la revolución marxista” (Decreto publicado el 17 de noviembre).


Aunque el Decreto fijaba que estas inscripciones se harían previo acuerdo con las autoridades eclesiásticas, tanto el Arzobispo de Sevilla, el cardenal Segura, como en Granada, no hubo tal entendimiento, siendo el caso más conflictivo el de Sevilla debido a los eternos conflictos entre el cardenal y Franco.

Lo cierto es que en Granada, desde la publicación del citado Decreto los falangistas iniciaron los trabajos para la colocación de la inscripción que nos ocupa disponiendo el día 19 de noviembre que:
“1.º Todos los balcones y ventanas de la ciudad permanecerán engalanados con colgaduras que ostenten los signos de luto, durante los días 20 y 21.
2.º El día 20 por la tarde … todas las campanas de la ciudad se echarán al vuelo en tonos solemnes y fúnebres durante quince minutos y la artillería hará las salvas correspondientes a un Capitán General del Ejército.
3.º A las once de la mañana del lunes, día 21, se celebrarán misas en todas las parroquias de Granada  por el alma de JOSE ANTONIO y en la Santa Iglesia Catedral tendrá lugar un funeral solemne con asistencia de las autoridades.
Terminado el funeral se procederá al descubrimiento del nombre de JOSE ANTONIO inscrito en los muros de la Parroquia del Sagrario. En este momento doblarán de nuevo las campanas y la artillería hará las mismas salvas del día anterior.
…”
Las disposiciones del Alcalde de Granada, en el mismo sentido, añaden una nota muy popular en Granada hasta los años 70:
“SEGUNDA.- Tanto estos edificios (se refiere a los Municipales) como las casas particulares tendrán cerrada media puerta en señal de duelo”.


Las crónicas periodísticas de la época no recogen la asistencia de nadie del clero a título oficial.




Y acabo, ¡qué lejos quedaban aquellos tiempos en los que llevar luto por un muerto te marcaba! Queipo lo señalaba en agosto de 1936:


“No se debe llevar luto en memoria de los que mueran por la Patria”,



O se impedía acudir a los cementerios a recordar a los asesinados por las escuadras negras o fusilados por causa militar como entonces se decía.

Y es que en esa España había muertos de dos categorías.

Y acabo, hoy el arzobispado ha eliminado una inscripción que pusieron otros, los falangistas, siguiendo órdenes de un general rebelde.

Los fragmentos de periódicos, salvo en el de Patria, corresponden al diario IDEAL cronista de la vida de Granada desde el ya lejano 1932, sin él sería imposible escribir nuestra historia.

lunes, 13 de febrero de 2017

11 de febrero de 1919- A la memoria de Ramón Ruiz de Peralta

En estos días recordamos la manifestación contra el caciquismo que hubo en Granada el 11 de febrero de 1919, ocasión en la que murieron tres granadinos. La cruel represión de la manifestación ocasionó que en otros lugares de España se manifestaran en solidaridad con los granadinos y contra las actuaciones de las fuerzas del "orden".
Tomo una imagen de la manifestación en Madrid de los estudiantes de la Facultad de Ciencias de esa Universidad con la señorita Faustina Rodríguez nombrada por los estudiantes Presidente de la manifestación de Madrid (MUNDO GRÁFICO, Madrid, 19 de febrero de 191, página 13), y trataré de recordar algunas historias de la Historia centrándome en particular en el estudiante Ramón Ruiz de Peralta, víctima accidental en estas jornadas.



Pero como quiera que para algunos republicanos y comunistas fue un símbolo en nuestra juventud, al que rendíamos homenaje durante la dictadura franquista los 11 de febrero y 14 de abril, acudiendo a reunirnos ante la placa que lo recordaba en la calle Niños Luchando, dejaré correr algunos años, me sitúo en … , realmente no lo sé, lo buscaré, no tengo la fecha. En la primera de esas fechas -el 11 de febrero- se celebraba hasta 1933 el día de la República, en toda España, en Granada también, pocos, muy pocos, celebraban esa fiesta. Los de Granada, en particular, se hacían llamar los viejos republicanos y era frecuente subieran ese día al cementerio a honrar a los camaradas ya fallecidos: Ramón Maurell, …
Con ocasión de estos fastos Constantino Ruiz Carnero escribió una de sus Siluetas de Constancia que tituló UNO, copiaré algunos fragmentos:
“Un brillante manifiesto lanzado a la voracidad pública, dispone que allí donde haya tres o más republicanos se reunirán y acordarán lo procedente para organizar la conmemoración de una fecha histórica: el 11 de Febrero, que es sin duda una fecha memorable y nostálgica …
Con una conmemoración a la vista, estamos tan contentos como un niño que vislumbra un juguete al alcance de su mano. …
Pero es el caso que el manifiesto se refiere a las poblaciones donde haya tres o más republicanos. Y surge un problema: ¿Y dónde haya dos? ¿Y dónde no exista más que uno? ¡Dramática situación la de este republicano solitario que no tendrá con quien reunirse para tomar acuerdos! Se planteará en su triste soledad el inquietante problema: ser o no ser … Y se echará a la calle a la búsqueda de un producto político similar. Decimos esto porque no estamos seguros de que en Granada haya tres o más republicanos auténticos. Tal vez haya dos. Tal vez, y aquí el trágico problema, no haya más que uno. Estamos seguros. Y este buen ciudadano , este consecuente idealista, tendrá que reunirse una noche consigo mismo … y adoptará los acuerdos pro mayoría de votos, porque es muy posible que no haya unanimidad en las decisiones de esta asamblea unipersonal y deliberante.”
Viene tan largo párrafo no con el propósito de criticar a Constantino, yo pobre pendolista, sino para rendir homenaje a quien desde posiciones antirrepublicanas (sobra leer esta silueta) pasó a militar en Izquierda Republicana y dio su vida por ese ideal asesinado vilmente por los golpistas. De denigrar a los republicanos pasó a dirigirlos, a motivarlos, y a ser ejemplo de coherencia política.
Reajusto la máquina del tiempo, me voy a cuarenta años después… 1969, 1970, …, los pobres republicanos, sí, esos que en asambleas unipersonales no alcanzábamos unanimidad, acudíamos en esas fechas, sin orden, sin cita previa, a la pobre placa que recordaba a Ramón Ruiz de Peralta, lo que no debía de gustar mucho a las monjas que residen en el edificio en el que se colocó la placa.



Un gran amigo, más bien diría maestro, al que también estoy obligado a citar, llamaba a la placa que recordaba a Ramón, cuando paseábamos por Niños Luchando, la placa menguante y con otras palabras lo recogió en la obra que recogía sus artículos. Me refiero a D. José Acosta Medina (no me atrevo a bajarle el tratamiento) en su obra “La Granada de ayer” que me dedicaba el 28 de febrero de 1974 tras uno de nuestros paseos, el maestro él, yo torpe alumno.
Pues bien en ella (páginas 107 a 110) detalla los acontecimientos, su enjuiciamiento por contar la verdad y la placa menguante, esa placa que puesta en esa calle, en los años siguientes al luctuoso suceso que nos ocupa con lo propio de estas placas: “Al ilustre …, ejemplo de …, dolor … el Excmo. Ayuntamiento…”, iba reduciendo en cada ocasión en que las monjas adecentaban la fachada su tamaño, ¿quizás atacada por la cal de los blanqueos? ¿la lluvia? ¿el antirrepublicanismo? … hasta quedar en “A LA MEMORIA DE RAMÓN RUIZ DE PERALTA”, como podíamos leer hasta hace algunos años.
Después la cal de los blanqueos, la lluvia o … el antirrepublicanismo redujeron la placa a la sombra que esta tarde he podido fotografiar.



Y es que la Placa era y es “menguante”.
Quizás 2019 sea buena ocasión para volver a recordar en ese lugar con una placa al estudiante Ramón Ruiz de Peralta. Espero verlo.
La fotografía de la placa es de Alfredo Aguilar y fue publicada en IDEAL el 14 de mayo de 1989, fecha en la que aún no había encogido tanto como para desaparecer.





Ya de paso recordaré a otra de las víctimas del 11 de febrero de 1919, Ramón Gómez Vázquez, el Ayuntamiento acordó darle a todos una tumba a perpetuidad a su cargo. Tuvo que llegar José Torres Hurtado a la alcaldía de la ciudad para que el escaso respeto que hay en Granada hacia nuestros personajes se convirtiera en miserable olvido. En abril del 2009 se conservaba su tumba, al privatizar el patio primero la quitó el Ayuntamiento por falta de pago (¿el Ayuntamiento no se paga sus deudas?)


Y ya corto que os merecéis descansar un poco.

Perdonad a este loco pendolista por haceros perder el tiempo.

POSDATA

Un año después, febrero de 2018, he tenido ocasión de visitar el Cementerio de Granada comprobando, con agrado, se ha conservado la tumba. A escasos metros de ella se ha instalado un Jardín de las Cenizas.